Soy inmigrante extranjero. Llegué a Barcelona en los 80. Estudié, trabajé y conocí a mi futura pareja allí. Por motivos laborales, nos trasladamos a Madrid con el cambio de siglo. No volvería a Catalunya. El monolinguismo es más fácil. Nadie habla de la independencia, ni tampoco pierde su tiempo en el eterno bucle melancólico del victimismo político.
Dicho eso, me imagino, quizás, que una reducción en el volumen de nuevas llegadas a Catalunya de otras partes de España sea una buena noticia para el separatismo. Su hegemonía se mantendrá y no habrá riesgo de “contaminación” cultural y lingüística.
¿Hay alguna manera de leer la noticia sin tener que suscribirse?
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Soy inmigrante extranjero. Llegué a Barcelona en los 80. Estudié, trabajé y conocí a mi futura pareja allí. Por motivos laborales, nos trasladamos a Madrid con el cambio de siglo. No volvería a Catalunya. El monolinguismo es más fácil. Nadie habla de la independencia, ni tampoco pierde su tiempo en el eterno bucle melancólico del victimismo político.
Dicho eso, me imagino, quizás, que una reducción en el volumen de nuevas llegadas a Catalunya de otras partes de España sea una buena noticia para el separatismo. Su hegemonía se mantendrá y no habrá riesgo de “contaminación” cultural y lingüística.
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