La Feria del Libro de Madrid es muchas cosas, pero hoy ha sido, sobre todo, una ventana al futuro. Un futuro que no es solo promesa, sino también argumento: una celebración del arraigo y del impulso transformador del sector del libro. Ideas, alianzas, formatos e historias que ya se están escribiendo desde el presente, como páginas abiertas al mañana.

En el Pabellón CaixaBank, la jornada arrancó con las Jornadas ‘Sin libros no hay ciencia’, organizadas por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). El ciclo reivindica la edición académica como espacio de pensamiento y de innovación sostenida. Eva Orúe, directora de la Feria, dio la bienvenida junto a María Isabel Cabrera e Isaac Caselles, subrayando el papel esencial de los libros universitarios en la producción de conocimiento.

Daniel Benchimol abrió el programa hablando sobre el impacto de la inteligencia artificial en el sector editorial. Le siguieron José Manuel Anta y Arantza Larrauri en un análisis riguroso sobre la nueva normativa europea y sus efectos sobre la edición académica, en conversación con Jesús Conde. Una mañana que invitó a pensar a largo plazo, desde el terreno firme de los datos y la reflexión.

Mientras tanto, en el Pabellón Iberoamericano, el Principado de Andorra compartía su propio horizonte. En la mesa ‘Actualidad y retos de futuro para el sector del libro”, Joan-Marc Joval, Jan Arimany y Oliver Vergés mostraron el dinamismo de un país pequeño en extensión pero creciente en vocación editorial. Optimismo, apertura y voluntad de que el libro andorrano cruce más fronteras.

La mañana dejó también espacio para los clásicos que se reinventan. En el Pabellón Comunidad de Madrid, el escritor Lorenzo Silva y la directora Maica Rivera presentaron la nueva edición del Festival Getafe Negro, que ha hecho de la novela criminal un laboratorio de transformación narrativa. Un poco antes, en ‘La cabina del libro’ del Pabellón Iberoamericano, la escritora Lina Meruane conversaba con los lectores, aportando su mirada lúcida y comprometida.

Por la tarde, el futuro tomó forma de memoria viva. La Librería Alberti celebró sus 50 años con un acto entrañable lleno de afectos. En ‘Vivir la librería Alberti: 50 años entre libros y amigos’, Juan Gabriel Vásquez, Cristina Oñoro y Nuria Pérez acompañaron a Lola Larumbe en una conversación conducida por Jesús Marchamalo. «El mayor tesoro de la Alberti son precisamente sus amigos», recordó Lola. Nuria Pérez presentó además el pódcast que recogerá la historia sonora de la librería, confirmando que la voz de Alberti resonará en nuevos formatos.

Desde Europa también llegaban ideas para escribir lo que viene. En el Día del Medioambiente, el Pabellón Europa acogió el acto ‘Escribir el futuro: literatura y acción climática’, con Isabel Silva, Luis Lehman, Isabel Moreno y Antonio Aguilera, moderados por Arturo Larena. Una conversación sobre cómo la literatura puede —y debe— ser motor de conciencia ecológica.

En paralelo, el Pabellón Iberoamericano reunía a Valerie Miles, Javier Serena, Inmaculada Lara Bonilla y Astrid López, en el encuentro ‘Pensar la literatura: Encuentro de revistas literarias’, moderado por Winston Manrique. Un diálogo sobre los retos que enfrentan las publicaciones culturales en la era digital y la inteligencia artificial. El papel, defendieron, aún tiene mucho que decir. Y que adaptarse no es desaparecer.

Y al caer la tarde, llegó el plato fuerte del día: ‘Todos somos una isla’, en el Pabellón CaixaBank. El escritor Junot Díaz conversó con Jorge Carrión sobre migración, lenguajes e identidades híbridas. Fue una charla vibrante, llena de matices y conciencia política. «Lo que más duele es que los migrantes estamos muy aislados, y nunca me había dado cuenta de lo vulnerables que somos», dijo Díaz. «Esto es otro género. No basta con el realismo, no basta con la ciencia ficción para contarlo. Estamos en un mundo nuevo. Ahora, ¿cómo vamos a reaccionar?». Carrión recogió la idea para trazar un mapa donde el desarraigo no es una carencia, sino una fuerza creativa.

Una vez más, la Feria se confirmó como ese espacio donde el futuro se piensa sin dejar de celebrar el presente. Bajo la sombra de los árboles de El Retiro, ese mañana se hizo hoy un poco más cercano.

Fotos © Gustavo Valiente