El nacimiento de un río que tienes que ver una vez en la vida en España: el agua brota de una cueva El nacimiento de un río que tienes que ver sí o sí en España: el agua no se ve, pero se oye pasar entre las piedras

Los ríos Tajo y Turia no solo figuran entre los cauces más significativos de España por su longitud e impacto geográfico, sino también por su origen muy cerca de un pequeño núcleo en Teruel que pocos viajeros conocen. Esta localidad es destacada recientemente como destino imperdible por la revista Viajar debido a la singularidad de sus paisajes, naturaleza y el hecho de ser el punto de partida (o cerca) de dos importantes cursos de agua de la península ibérica.

Epicentro de aguas que marcan dos destinos

Se trata de Guadalaviar, un municipio de la Sierra de Albarracín de apenas unos centenares de habitantes que ejerce de nudo hidrográfico entre vertientes mediterránea y atlántica. En su entorno nace el río Turia, inicialmente llamado Guadalaviar en sus primeros kilómetros. Y bastante cerca, a tan solo unos 16 kilómetros, el río Tajo, en las proximidades de la conocida Fuente García. El Turia, tras recorrer cerca de 280 kilómetros desde la Muela de San Juan en Montes Universales, desemboca en el mar Mediterráneo en Valencia. Por su parte, el Tajo inicia su largo recorrido hacia el océano Atlántico atravesando múltiples comunidades y desembocando cerca de Lisboa.

Ambos puntos de origen se encuentran a breve distancia del casco urbano y constituyen un atractivo natural para el turismo de naturaleza y senderismo. El nacimiento del Guadalaviar/Turia puede observarse desde rutas cortas señalizadas desde la zona recreativa de ‘El Molino’, mientras que el punto geográfico del río Tajo está marcado por la Fuente García y acompañado de esculturas conmemorativas, incluido el Monumento al ‘Padre Tajo’. Estas zonas —rodeadas de pinares, praderas y elevada biodiversidad— atraen a quienes buscan experiencias al aire libre en alta montaña.

El nacimiento del río Guadalaviar. (Ayuntamiento de Guadalaviar)

Más allá del interés geográfico, Guadalaviar ofrece a los viajeros un ambiente de tranquilidad, aire puro y una conexión directa con la historia pastoril de la zona. La localidad tradicionalmente ligada a la trashumancia conserva un patrimonio etnográfico que se puede explorar en su Museo de la Trashumancia. Asimismo, las rutas de senderismo que salen del pueblo permiten contemplar los nacimientos fluviales y conocer un entorno natural poco frecuente en las guías de viaje convencionales.