El Banco de España ha revisado en tres décimas al alza sus proyecciones de crecimiento del PIB de España respecto de lo proyectado el pasado mes de septiembre. Según sus proyecciones macroeconómicas, presentadas hoy, la economía española cerrará 2025 con un incremento del 2,9%, tres décimas más. Se alinea así con las previsiones del Gobierno y de la Comisión Europea, que ya daban este 2,9% de cierre del año para el PIB español.
La entidad asume que los distintos indicadores como el empleo o el consumo y la mejora de la actividad apuntan a un ritmo de avance del PIB intertrimestral del 0,6% o 0,7% para el cuarto trimestre, lo que coloca la evolución de la economía en una “buena senda” de cara a cumplir la previsión nueva del 2,9% de crecimiento al cierre.
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Luis Federico Florio

El Banco de España también mejora la previsión para los ejercicios 2026 y 2027. Si bien sigue estimando una desaceleración de la tasa de crecimiento del PIB, la ralentización será más suave. La entidad corrige en cuatro décimas al alza, hasta el 2,2% la previsión de crecimiento de 2026 y en dos décimas la de 2027, hasta el 1,9%. Esta valoración más favorable se sustenta en tres factores: la fortaleza adicional del consumo privado, derivada del mayor dinamismo esperado tanto de las rentas laborales (consecuencia del empleo y los salarios) como del crédito al consumo; el notable desempeño de las exportaciones de servicios no turísticos, que han alcanzado máximos históricos en los últimos meses hasta registrar crecimientos por encima de lo esperado, y a una menor elasticidad de las importaciones a la demanda final, debido al menor contenido importador de las exportaciones de servicios.
De acuerdo con estas proyecciones, la expansión del PIB de España descansa sobre todo en la mejora de la demanda interna mientras que la contribución de la demanda exterior neta en el PIB sería negativa en 2025 y 2026. El consumo privado sería el componente con mayor aportación al crecimiento, impulsado por la renta disponible de los hogares, el empleo y los flujos migratorios. No obstante, se anticipa una desaceleración gradual del consumo a lo largo del periodo hasta 2027. Por el lado de las exportaciones, se contempla una gradual desaceleración de las llegadas de turistas internacionales y de las exportaciones de servicios no turísticos, acorde con la evolución reciente y la expectativa de que estas partidas normalicen sus tasas de variación tras el auge registrado desde la pandemia.
Las exportaciones de bienes, por su parte, experimentarían un crecimiento débil en 2025 y se recuperarían después, siguiendo un patrón de convergencia a la evolución esperada de los mercados exteriores.
El banco ha mejorado sus previsiones en cuanto a crecimientos de los mercados de exportación hasta el 3,6%, un alza de siete décimas frente a lo estimado en septiembre. El contexto de mejoría del comercio global derivada de una menor incertidumbre comercial y aranceles algo más bajos que los previstos hace tres meses.