La mayoría de los lectores no solo buscan nuevas historias: también regresan a las que ya conocen. Así lo revela una encuesta realizada por Talker Research para ThriftBooks a 2.000 lectores estadounidenses de distintas generaciones, que concluye que la nostalgia es uno de los principales motivos por los que la gente vuelve a leer sus libros favoritos.
Según los datos, casi la mitad de las veces que los participantes eligen un libro, optan por uno que ya han leído. Y no es casualidad: el 71% afirma hacerlo para sentir esa mezcla de familiaridad, calidez y sentimentalismo que solo ofrecen las páginas conocidas. De hecho, un 82% de los encuestados se describió a sí mismo como una persona nostálgica.
El estudio también revela diferencias generacionales llamativas. La Generación Z es la más inclinada a la “lectura nostálgica” (84%), e incluso la mayoría (87%) se identifica como nostálgica en general. Para esta franja, marcada por la digitalización y los cambios acelerados, el refugio en los libros del pasado tiene un sentido emocional muy claro.
No hay nada mejor que acabar el día acurrucado con un buen libro, especialmente si ha sido una jornada difícil”
La psicóloga clínica Zita Chriszto The New York Post que leer de manera nostálgica actúa como una estrategia de afrontamiento: “Proporciona seguridad psicológica al devolver a los lectores a un espacio emocional conocido, con personajes y finales ya familiares”. Según la especialista, la nostalgia aparece con más fuerza en momentos de estrés o incertidumbre, algo que afecta especialmente a los jóvenes que han crecido en un mundo fragmentado y sobrecargado de estímulos digitales.
Otras razones
El impacto no se limita a los recuerdos, también se traduce en hábitos cotidianos. El 80% de los encuestados asegura leer al final de un mal día para sentirse mejor, mientras que otros buscan esa misma sensación recurriendo a series, películas o incluso a la cocina. La vicepresidenta de marketing de ThriftBooks, Barbara Hagen, resumió esta idea con una imagen reconocible: “No hay nada mejor que acabar el día acurrucado con un buen libro, especialmente si ha sido una jornada difícil”.
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La encuesta también exploró cuáles son los títulos más ligados a este fenómeno. Harry Potter aparece como el denominador común entre varias generaciones, mientras que clásicos como Matar a un ruiseñor o Lo que el viento se llevó siguen marcando a quienes crecieron con ellos. Curiosamente, incluso al hablar de sus primeros amores literarios, los participantes volvieron a coincidir en títulos como Harry Potter, Charlotte’s Web o la saga de Nancy Drew. Más allá de la trama o los personajes, los lectores también resaltaron la experiencia física del papel: el 84% aún prefiere los libros impresos frente a los digitales o los audiolibros, y muchos aseguran que el simple olor o el tacto de las páginas refuerza esa sensación de calidez que los impulsa a volver una y otra vez a sus historias favoritas.