Se celebró ayer, domingo día 21 de septiembre, en la localidad vecina de Herencia, un festejo taurino con muy buen ambiente y buen tiempo. Con más de media plaza en los tendidos, se lidiaron astados de Manolo Vázquez, de Sevilla, de buen juego en general, sobresaliendo cuarto, quinto y sexto.
-Aníbal Ruiz, oreja
-Carlos Aranda, oreja y dos orejas
-Javier Fernández, oreja y dos orejas y rabo.
Aníbal Ruiz apechugó con el peor lote, el primero se dejó algo más, pero el cuarto fue un auténtico regalo. Con el que abría plaza, estuvo en su línea, toreando con ligazón y con las ventajas de torero hecho. Muy por encima del oponente, al que cortó una oreja. En el cuarto, un buey con malas ideas y con la cara por las nubes, Aníbal intentó hacer las cosas lo mejor posible, pero tuvo que despacharlo y quitarse de en medio un verdadero problema.
Carlos Aranda, tuvo el mejor lote de la tarde. Sus dos novillos lo dejaron practicar su toreo. En el primero, estuvo en su línea, toreando con gusto y cierto ritmo, bajando la mano y obteniendo tandas muy buenas que gustaron al respetable. En su segundo, quinto de la tarde, a mí personalmente me gustó más. El torero daimieleño se acopló mejor, haciendo las cosas con más verdad y con la clase que atesora, toreó a su oponente con temple y bajándole la mano, lo que le llevó a cortar las dos orejas.
Javier Fernández, en su primero, un novillo complicado, intentó hacer las cosas bien, muy valiente, jugándose la voltereta en cada muletazo. Pero su actuación se fue complicando, pues el enemigo no daba facilidades ninguna y vimos que el joven herenciano no estaba disfrutando nada delante de sus paisanos, más bien todo lo contrario. No obstante, cortó una oreja. Viendo que no había tenido suerte con el novillo que le tocó, pidió a la presidencia que le concedieran el sobrero, cosa que el presidente accedió y ahí tuvo más suerte, pues el sexto fue otra cosa, es más fue el mejor de la tarde y permitió a Javier quedar bien. Cortó hasta un rabo, fue otro torero distinto e hizo el toreo que él sabe, el que le llevó a cortar esa oreja en Sevilla, encandilando a la Maestranza, pues lo hace bien y bonito cuando el enemigo se lo permite. Clase, temple, ritmo y técnica son las maneras que atesora el de Herencia. Ayer en la Feria, revolucionó al público de su pueblo, desde luego. Mató de estocada y se llevó para su casa los máximos trofeos.