No ganó, no sumó puntos, pero convenció. En un mundo donde los resultados suelen ser la única vara para medir, Franco Colapinto parece estar escribiendo su propia fórmula: la de la confianza. Mientras algunos pilotos se enfocan en los podios, en Alpine observan otra cosa. Porque algo cambió. Y no es solo una cuestión de talento al volante, sino de señales, gestos y decisiones que, poco a poco, lo están acercando al gran salto: quedarse en la Fórmula 1.
En este contexto, surgen varias preguntas, ¿Qué vio exactamente Alpine en él? ¿Por qué, a pesar de los números, su nombre suena cada vez con más fuerza en los pasillos de la escudería francesa? Asimismo, esta es la historia del joven piloto argentino que está rompiendo todos los esquemas desde adentro de la máxima categoría del automovilismo mundial.
Más allá del puesto 19, el piloto crece desde adentro
No siempre el resultado cuenta toda la historia. El Gran Premio de Azerbaiyán dejó a Franco Colapinto en la anteúltimo puesto de la parrilla, un número frío, alejado de la zona de puntos, el cual no refleja ni la evolución del argentino ni el respeto creciente que se ha ganado dentro del equipo de Alpine. A sus jóvenes 22 años, el corredor argentino empieza a consolidarse como una opción real y confiable para el futuro del team francés en la F1.
Un accidente, un alerón roto y un mensaje más fuerte que un podio
La carrera en las calles de Bakú se vio condicionada desde temprano por un toque del corredor Albon, el cual dañó el alerón delantero del A525 de Colapinto. A pesar de esto, el piloto albiceleste completó la competencia sin abandonar, con un ritmo sólido a pesar de las claras limitaciones mecánica que sufría su monoplaza. Más aún, volvió a ganarle el mano a mano a su compañero de equipo (Pierre Gasly), en un nuevo capítulo de una racha que ya no puede ser ignorada.
Uno de los momentos más significativos del fin de semana no ocurrió en pista, sino en los boxes: tras un accidente en clasificación y el obligado cambio de chasis y caja de cambios, Franco se quedó hasta altas horas de la madrugada con sus mecánicos mientras reparaban el A525. Un gesto que fue valorado por el equipo y viralizado en redes sociales. Este tipo de acciones son la que marcan la diferencia. En un contexto donde en equipo francés arrastra frustraciones técnicas, la figura de Colapinto emerge como un bálsamo interno.
Singapur en el horizonte y el 2025 en el próximo radar
La próxima cita es el Gran Premio de Singapur, donde Franco ya dejó una gran impresión en 2025 con Williams. Este año será distinto, y el propio piloto admitió que será un circuito complejo para el equipo de Alpine, ya que sus autos son muy duros y dicho trazado, con curvas lentas y baches, se sufre aún más. Sin embargo, el team hará todo lo que este a su alcance.
Mientras tanto, el futuro del joven argentino se definirá en noviembre. Flavio Briatore, jefe de Alpine, dejó entrever que la pelea por el segundo asiento para la temporada 2026 está entre Colapinto y el piloto de reserva Paul Aron. No obstante, el estonio aún no debutó en la Fórmula 1, mientras que el joven argentino ya suma más de 20 GP y once con Alpine.
El futuro se acelera
Franco Colapinto ya no es una promesa, sino que es una realidad en crecimiento. Superó en la clasificación a su compañero Gasly, por lo que lo iguala en ritmo, suma experiencia cada fin de semana y, sobre todo, transmite algo que trasciende los cronómetros: confianza. En la Fórmula 1, donde cada butaca se pelea con milímetros y millones, el piloto argentino se ganó un lugar con actitud, resultados parciales y una mentalidad que contagia. Por lo tanto, si mantiene esta línea, su continuidad en la F1 no será una apuesta: será una decisión lógica.