Sergio García le puso ojitos al Open de España, al que vuelve este año tras seis de ausencia, y este le dio calabazas durante 13 hoyos, pero al final no le quedó más remedio que rendirse a sus encantos. Con un eagle al 14 que no fue albatros por metro y medio, el golpe del torneo hasta ahora, el de Borriol le dio la vuelta a un reencuentro que empezó torcido y acabó al par (71 golpes) los primeros 18 hoyos de un torneo que por momentos se le pudo haber ido de las manos.

“Hacer un eagle siempre ayuda, pero las sensaciones no son de que he jugado fatal los primeros 13 hoyos, en absoluto. Obviamente he fallado algún golpe aquí y allí, pero tampoco he notado que le haya pegado tan mal, lo que pasa es que el campo estaba complicado, los greenes estaban muy duros en algunas zonas, bastante blandos en otras… Dependía un poquito de donde la botases, y desafortunadamente ha sido uno de esos días en los que la botaba siempre en el sitio incorrecto. Pero bueno, al final hemos peleado y por lo menos hemos maquillado un poquito la vuelta“, reconocía a los medios tras rematar la remontada con un buen putt para birdie al 18, el que le recuperaba el último de los cuatro golpes que se había dejado en el 3, el 6, el 10 y el 13. Una sangría interrumpida solo por un birdie aprovechando el par 5 del 4.

Probablemente en los primeros 13 hoyos le he pegado a la bola bastante mejor que para hacer un solo birdie. Pero bueno, el golf es así y hay que lidiar con lo que tenemos“, razonaba con resignación un tipo que a estas alturas de su laureada carrera, y más aún en el abierto de casa, el que ganó en 2002, cuando todavía no lucía esa barbita cuidadosamente descuidada y se le podía llamar ‘El Niño’ sin que sonara anacrónico, viene a ganar.

Su triunfo este jueves es haberse mantenido en posición, no dejarse llevar por la frustración. “El final ha sido bueno, ha sido importante y ahora lo que nos falta es hacer una buena vuelta mañana (por este viernes) por la mañana. Esperemos que los greenes estén un poquito más consistentes», se animaba ante un panorama que tampoco es alarmante. Seis golpes le separan de la dupla de líderes, el francés Ugo Coussaud y el inglés Sam Bairstow, que tiraron sendos 65 (-6) para desbancar a Penge y Lacroix, los mejores del turno matutino.

Sí resistió el -4 de Ángel Ayora como la mejor maniobra de la jornada para el contingente español. Se le acercó un excampeón, Rafa Cabrera (-2), y David Puig, protegido de Sergio en el LIV, que también se apuntó al 69. Por su contribución a la aparición de nuevos valores nacionales como él le preguntaron a García: “Yo espero que sí, yo creo que he intentado hacer todo lo posible para pasear el nombre de España y del golf español por todo el mundo de la mejor manera posible. Yo creo que he hecho cosas buenas e interesantes durante toda mi carrera y bueno, pues al igual que Seve , Chema y Jiménez y todos los que vinieron antes de ellos, intentamos hacer lo mejor posible. Yo creo que se están viendo muy buenos jugadores y jugadoras jóvenes saliendo de aquí de España, y la gente también se tiene que dar cuenta de que España no es un país grande, y la cantidad de buenos, no solo golfistas, pero buenos deportistas que creamos, no es algo fácil de hacer, hay que darle mucho mérito“. A tenor del cariño que recibió del público, hay muchos que se lo reconocen.

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