En una de las pocas ocasiones en las que la estadística se corresponde totalmente con la realidad, Ángel Ayora, el que llegaba al Open de España como el golfista nacional mejor colocado en la Race to Dubai (27º), fue también el mejor en el primer turno de este jueves en el Real Club de Campo de Madrid. Sus 67 golpes (-4) en la matinal solo fueron mejorados por el inglés Penge, la sensación del curso en el circuito europeo, y el francés Lacroix. Pero Ayora, con la autenticidad que exudan los que todavía no han sido derretidos por los focos, andaba más preocupado por haber estado cerca de chafarle el plan a la familia: “Pensé en mi padre, en mis abuelos que van a venir, que ya tienen comprado para el viernes. Digo, ‘madre mía, que igual no voy a estar en el finde jugando».

Forjó ese resultado en unos 9 primeros imperiales (los segundos para él, que salió por el 10), tres birdies y un eagle sin fallos, tras un arranque nervioso, que le llevó a un doble bogey en el 13 y a pegar un par de golpes antes de su turno, circunstancia que explicó con gracia este malagueño de 21 años, melena rizada y cara de pillo, que se expresa con la soltura de Álvaro Quirós, otro producto de la humilde pedanía de Guadiaro: “No es que fuera acelerado. Iba super concentrado, de mala leche por haberla tirado ahí. Le pedí perdón (al inglés Parry) porque me colé y encima él estaba encima de la bola para darle, pero menos mal que no me vio».

Si no fue producto de los nervios, bien podría haberlo sido, porque Ayora se juega cosas importantes esta semana. Persigue su ‘sueño americano’. Una de las tarjetas para el PGA que reciben cada año los 10 primeros de la Race to Dubai que no estén previamente en posesión de una, que no son de las ‘pata negra’ pero sí una buena lanzadera para acabar consiguiendo derechos completos de juego al otro lado del Atlántico. La 14ª plaza que ocupa Elvis Smylie antes de este Open de España marca la frontera a falta de otros cuatro torneos: India, Corea y los dos en Oriente Medio que constituyen los playoffs del circuito. A 256 puntos y con 5.000 en juego (835 para el campeón), una buena actuación estos días puede suponer un empujón importante.

Él mismo no termina de creerse la posición en la que está, aunque reconoce que era su objetivo al comienzo de la temporada: “No voy a decir que no me sorprende, porque sí que me sorprende. Es algo, la verdad, que es difícil de conseguir. Lo intento llevar lo mejor que puedo y creo que lo llevo bastante bien en el ir torneo a torneo, ir a intentar desplegar mi mejor golf y que salga lo que tenga que salir”. Que ese, el circuito más potente del mundo, sería su hábitat natural, es vox populi.

Todos los que le siguen de cerca, entre ellos Javier Ballesteros, hijo de Seve y su agente, coinciden en que la calidad de su bola es de élite y encima la descose (es el 10º en la estadística de distancia del European Tour esta temporada). De hecho este jueves fardaba de haberle pisado alguna salida a Marco Penge, otro bombardero. “Tenía muchas ganas de jugar con él, que nunca me había tocado. Porque me han dicho que le pega muy fuerte y le pegamuy fuerte. Pero hemos ido muy igual y algunos drives se los he pasado”. Si el viernes vuelven a retroalimentarse entre ellos en positivo, Ayora habrá que marcar su Xs en las quinielas.

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