Tendencia color block: por qué el color es el nuevo manifiesto del diseño.
A diferencia de las teorías de Isaac Newton, que se centraban en la física de la luz, el escritor alemán Goethe prefirió investigar cómo el color, como sujeto activo, es experimentado por el ojo humano. De paso, distinguió entre colores que percibía como estimulantes para el ánimo, como el amarillo, de otros, como el azul, que asociaba con la inquietud. Este enfoque didáctico y su conexión con la experiencia sensible lo hicieron influyente entre los artistas de su época, pues asumieron que Goethe entendía los colores de la misma manera que ellos, como una herramienta para relacionarse con el mundo. Unas ideas que influyeron en los románticos del siglo XVIII… y en los de hoy, porque la tendencia color block y la experimentación desenfadada, lejos de ser simples caprichos, siguen representando un acto de valentía frente a las convenciones.
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Un tono salmón se convierte en el protagonista de este proyecto, unificando todos los interiores. La cocina-comedor de una de las dos viviendas está presidida por una elegante escalera de caracol, que conecta con el espacio abuhardillado del nivel superior. Sobre la mesa, tapiz-escultura de Mariadela Araujo y jarrón Staatsgalerie Big de la colección Posmo de estudio Amoo, en Disssseny.© César Segarra | Realización: Mariona Rubio
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Las encimeras de la cocina y el revestimiento de los baños es del mismo material que el suelo. Fotografía Marvelous de Ritsch Sisters, en Vasto Gallery; silla Skinny, de Maio; y jarrones de la colección Posmo de Amoo, en Disssseny.© César Segarra | Realización: Mariona Rubio
El color melocotón como forma de vida
“Los propietarios dudaban del color, porque no es lo habitual que toda la envolvente de una vivienda responda a un mismo tono”, confiesa el arquitecto Adrià Escolano durante una conversación con AD para hablar de Two Families House (‘casa para dos familias’), proyecto residencial en colaboración con David Steegmann. “Tuvimos que construir una maqueta a escala 1:20 para discutir con los clientes el tema del color”, revela este último. Se trata de una vivienda unifamiliar de principio del siglo XX con la carpintería original de la época y situada en el barrio de La Floresta, en Sant Cugat del Vallés, que había que dividir para acomodar a dos amigas y sus respectivas familias.
Hablamos de una de esas verdaderas casas con vistas: desde la colina, uno mira hacia el Macizo de Montserrat y a toda Barcelona. Pero lo llamativo sucede dentro, donde un tono melocotón unifica interiores, reforzando la idea de espacio por encima de los elementos que componen la vivienda y poniendo en valor la incidencia de la luz –mediterránea, por supuesto– a lo largo del día. “Había que encajar un programa difícil (una familia de cinco en una de las plantas). Decidimos trabajar con geometrías heredadas, para lograr una intervención moderna que se fundiera con el estilo original de la construcción. Por ejemplo, como había una ventana con mirador, nos atrevimos a diseñar un recibidor hexagonal. El objetivo es que no puedas diferenciar lo nuevo de lo antiguo, y el monocolor nos ayuda a conseguir esta máxima”, explican Escolano y Steegmann.
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El programa de la reforma no era fácil: dividir una casa en dos para dos familias con hijos diferentes. En la imagen, silla Vitrine 2.0, de Elysia, en Vasto Gallery, y alfombra Topo de Marc Morro para Nani Marquina.© César Segarra | Realización: Mariona Rubio
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Junto a la ventana, mesita auxiliar de Xavier Mañosa. Sobre el sofá, manta de Mariadela Araujo de lanas, con mezcla de técnicas (croché, tricotosa y bordado).© César Segarra | Realización: Mariona Rubio
Salirse del molde con la tendencia color block
Con este tipo de gestos y soluciones, esta dupla de arquitectos logra, como se suele decir, salirse del molde. Expertas en esto último son la pareja fundadora de Rapiditas, cuyas piezas de cerámica irreverentes navegan en algún punto entre Warhol y Hirst. “Nosotras siempre hemos vivido en casas repletas de objetos muy dispares, colores y caos, así que no lo vemos como una tendencia que revisitar, sino como algo que nos ha acompañado y que es nuestro lenguaje creativo”, explican Layla Sierra y David Galindo desde su taller-estudio de Granada. “Crecimos en los 80 y 90, y esos referentes de estética llamativa están ahí. Nos fascina conectar con gente a través de un imaginario común, creado por las marcas para convertirnos en consumidores voraces. Nos gusta el sinsentido que se genera entre un objeto hecho a mano con técnicas milenarias y una imagen que representa todo lo contrario”, revelan.
Y de Granada viajamos de nuevo hasta Barcelona –concretamente a los pies de Montjüic–, para visitar el proyecto França Xica, una colorida reforma de Not A Studio, oficina liderada por Rocco Bibbiani. “Creemos firmemente que el color es la herramienta más potente cuando los recursos económicos son limitados. Y la vuelta de su uso en la arquitectura y el interiorismo ofrece infinitas oportunidades. Nuestro proceso de diseño siempre empieza por el corazón del hogar: la cocina. Desde allí, damos forma y volumen al resto del proyecto. Una vez definidos los espacios, seleccionamos la paleta. Empezamos con los tonos de la cocina y las áreas circundantes; luego, la extendemos a las demás estancias”, cuenta Bibbiani a AD sobre un piso de 52 metros cuadrados ubicado en un edificio de 1810.