Marco Penge, golfista de afamado driver, el mejor con ese palo del DP World Tour esta temporada, superior a McIlroy y Rahm, camina directo alla coronación en el Open de España, el que sería el tercer título del año en el DP World Tour, un hecho muy remarcable. Tiene 27 años, una edad en la que muchos jugadores tienen grandes a pares en las vitrinas. Él, en cambio, es un golfista aún con expectativas, que superó hace tres años una lesión de rodilla, heredada del fútbol, que le alejó del golf y una suspensión de tres meses por apostar a torneos, algo que está prohibido, aunque no estaba en concurso. (Resultados)
Penge, de una planta soberbia, portada de revista, aire de modelo milanés, fue la estrella de un sabado de retroceso para el golf español, de dos hoyos en uno -para Parry fue el BMW del 17; para Bradbury, la ovación del 9- entre un gentío al que el golf en nuestro país no acostumbra. El inglés, hincha del Arsenal, entregó dos horas y media de fantasía, con ocho birdies en 10 hoyos, del 7 al 16, para firmar un 64 imbatible.
Cuentan que el día que Penge, nacido un San Isidro -¿cómo no brillar en Madrid?-, cogió por primera vez un palo con 5 años, un driver, la plantó en medio del campo de prácticas del Cottesmore Golf Club. Es un hecho formidable, casi de leyenda urbana, pero que adorna una carrera que ahora apunta al estrellato. Inglaterra no ha encontrado desde hace años un antídoto a Irlanda, que cuenta con McIlroy, aunque sea del Norte, y Lowry. Tras la generación de Westwood, Poulter y el capitán Donald, no han dado con un jugador de tanto talento como él. Quizás se le aproxima Tyrrell Hatton.
De hecho, fue una de las opciones que barajó Donald para Bethpage hace tres semanas. Se decantó, frente a la crítica que siempre pide caras nuevas, por Matt Fitzpatrick. Y fue un acierto. A Penge le faltaron las fuerzas en los dos torneos finales previos a la decisión.
No obstante, si remata el domingo en el Real Club de Campo, salpicado en la ronda del movimiento de banderas en los rincones en muchos hoyos, ascenderá al segundo puesto de la Race to Dubai, dispuesto a discutir la supremacía del curso con el mismo McIlroy.
Ayora y Puig, undécimos
Penge goza de cuatro golpes de ventaja sobre el suizo Girrbach, golfista de un país que hace 30 años se estrenó en el European Tour y no ha vuelto a aparecer en los palmarés. Y ocho con los dos primeros españoles, Ángel Ayora y David Puig, de 21 y 23 años.
El golf español parece el Liverpool como decía John Toshack, gran aficionado a este juego, que repara el techo antes que aparezcan las goteras. Mientras vive en plena era Rahm, aunque en la tercera jornada fallara, alumbra talento de forma continua. La nueva hornada defendió el honor del golf nacional.
Puig encendió los motores rápido. Birdie y birdie. Como el viernes. Como en la última jornada de 2024. «Puede parecer fácil, pero no lo es», contó al final. Para las 14.15 estaba en el liderato, antes de que Penge metiera la directa. Pero a raíz de ahí se enfrió. Dio un mal golpe en el 12 y bogey. Y los dos pares 5, terreno franco por la pegada del de los Fireballs, los pasó sin sacar tajada. «Los últimos tres o cuatro hoyos volví a jugar bien, pero los putts no entraron», lamentó. Salió contento con su 67, aunque sabiendo que quizás no valga. «Necesito hacer un tanteo bajísimo y que los de arriba fallen».

Ángel Ayora (21) juega un golpe de salida
A todo trapo ha anunciado que saldrá Ayora. Es la revelación de la temporada en el DP World Tour. El Open de España le ha servido para saber navegar contracorriente. Igual que el jueves, se vio obligado a remontar. Iba +2 en tres hoyos, pero el andaluz empezó a entender la velocidad de los greenes y se cascó cuatro birdies en un periquete. «Después de ese inicio mi idea era acabar los 9 primeros bajo par y lo conseguí».
Aupado en la ola, estuvo más discreto en los nueve segundos. Desperdició el hoyo 18 (par 4), que desde el tee de abajo está alcanzable de un golpe, pero otro 69 le vale para seguir sumando puntos en la general del curso y acercarse a lo que verdaderamente tiene en la cabeza: poder jugar en 2026 el PGA Tour. «Yo voy a atacar. Y voy a intentar hacer las menos posibles», sentenció.