Xander Schauffele apareció por fin con un trofeo en las manos otra vez. El campeón olímpico en Tokio 2020 regresó a Japón, al Baycurrent Classic, a la tierra natal de sus abuelos maternos para ganar un torneo 15 meses después, la décima victoria en su carrera en el PGA Tour.

Schauffele, 31 años, bisnieto de gran futbolista, firmó una vuelta final de 64 golpes, 7 bajo par, en el Yokohama Country Club, al sur de Tokio, para ganar por primera vez desde el Open Británico de 2024 y poner fin a un periodo difícil, incluida la derrota en la Ryder Cup de Bethpage, en un curso donde ni siquiera alcanzó la final de The Tour Championship.

En su torneo 200 en el circuito más afamado del mundo, se impuso con 265 golpes por uno de ventaja sobre Max Greyserman, con el que había llegado empatado a la última ronda.  Tercero, a tres golpes, fue Michael Thorbjornsen, la última sensación del PGA Tour con 23 años. Con esta victoria, Schauffele asciende al número tres mundial, por detrás de Scottie Scheffler y Rory McIlroy. Greyserman se quedó a un palmo de forzar el desempate con un tirazo en el hoyo 18 desde la calle con el que bordeó el eagle.

En un torneo sin corte, Schauffele prolongó a dos años y medio, 72 eventos, la racha de jugar las cuatro vueltas. Es la segunda mejor racha de la historia, aunque apenas ha rebasado la mitad de la que logró Tiger Woods entre 1998 y 2005 cuando sumó 142 torneos ininterrumpidos.

Schauffele había tenido un inicio complicado en 2025 a causa de una lesión en las costillas que no le permitió jugar nueve semanas, entre The Sentry, el torneo inaugural, y el Arnold Palmer a mediados de marzo. «Nunca dudé de que volvería y aunque ha sido un año difícil, en unos años cuando mire atrás, estoy convencido de que sonreiré y diré: fue un gran año», concluyó, incluyendo en el balance que este año nació su primer hijo, Victor, recientemente.