Cholitas golfistas al poder.
El Club de Golf de La Paz, Bolivia, es el más alto de toda América. Tiene la particularidad de ubicarse en el Valle de La Luna, una formación geológica única en la región capital.
Pero, además, es también el lugar donde desde hace décadas juegan al golf un grupo de cholitas bolivianas.
Martha Mamani, una cholita de 54 años, juega golf desde que era adolescente. “Me dicen: ‘vos debe ser famosa’”, comenta entre risas Martha.
El club está en el Valle de La Luna, uno de los paisajes más icónicos de Bolivia. «Jugar golf es un deporte, es un ejercicio para nosotros hacer, el movimiento siempre mantiene», expresa la golfista.
Cholitas golfistas | Fotografía: Michael Dunn / The Guardian
El campo abre una vez por semana a su personal de mantenimiento. Caddies, trabajadores y cholitas como Martha aprovechan para practicar.
«Justo empecé a trabajar acá con los de cancha, mi mamá es doña Teresa Zarate, justo una de las cholitas que jugaba golf. También me animó a jugar golf con ellos. Ella es la que me animo a ver como es, como se juega», explicó Nelicia Alejo, una joven que también juega golf en el lugar.
Las cholitas y el personal compiten en torneos internos con los socios del club y, aunque hay menos cholitas golfistas que en el pasado, su ejemplo inspira al personal a sumarse a un deporte que se percibe elitista.
Según el club, cada lunes el campo es abierto al personal de mantenimiento lo que ha permitido a mujeres cholitas, como Martha Mamani, instruirse en este deporte elitesco.