Llaman la atención cuando uno se fija en ellos mientras sigue en directo un partido en el Open de España de golf. Van cargados con unas aparatosas mochilas de las que emergen antenas. Cuando un voluntario marca el emplazamiento de una bola, acuden raudos. Su trabajo es fijar mediante una tablet el punto de aterrizaje, información que será transmitida a la web oficial del circuito, donde se puede seguir, gracias a ello, la actuación de un golfista golpe a golpe. Con 132 jugadores en el field en una semana como esta, son una pequeña legión de ‘marcianos’. Hombres que parecen venidos de otra galaxia lejana.

Son empleados de IMG Arena, pero en que hagan bien su trabajo es indispensable el papel Fortinet, el nombre de la compañía estadounidense a la que el European Tour tiene confiada su ciberseguridad desde 2022. Es su ‘cortafuegos’ particular, una empresa fundada por Ken y Michael Xie en el año 2000, que hoy en día tiene cerca de 800.000 clientes en todo el mundo, más de 1.300 patentes registradas y trabaja también con gigantes como la MLB (la liga estadounidense de béisbol), Nissan, AT&T o el Departamento de Defensa de Estados Unidos. También tuvieron relación con el PGA Tour, el principal circuito de este deporte, en un acuerdo de patrocinio que cesó en septiembre.

Durante el Open de España, AS es invitado a conocer los entresijos de su labor dentro del DP World Tour. Podría decirse que es un cliente que da trabajo. Cosas que en otros deportes son superfluas, o ni siquiera se monitorizan, como el clima, contienen información vital para el correcto desarrollo de un torneo de golf, deporte que por su particularidad, el hecho de que decenas de jugadores confluyen al mismo tiempo pero en puntos distintos de recintos muy amplios, dificulta la tarea de tenerlo todo bajo control. “Tenemos un montón de sensores repartidos por todo el campo. Para meteorología, para utilizar mejor los recursos del campo, hasta para los dispensadores de gel de manos”, cuenta Alain Sanchez, Jefe de Información y Seguridad de la compañía para Europa, Oriente Medio y Asia.

En un evento de estas dimensiones, que recibe entre 10.000 y 20.000 espectadores por día, “significa muchos dispositivos conectados a una red”, explica Michael Cole, el máximo responsable tecnológico del DP World Tour, “así que eso implica una política de confianza cero”. En un mundo hiperconectado como el de hoy en día, en el que los algoritmos mandan más que los políticos, en el que los capitanes de la Ryder se basan ya más en la estadística avanzada que en su intuición (al menos los europeos), cualquiera es susceptible de representar una amenaza para la ciberseguridad, y esta no es una disciplina que esté fuera del radar de los hackers. De hecho, hace siete años, cuando la IA todavía estaba en pañales, la PGA de América ya fue objetivo de un ciberataque en el que se amenazó a algunos de sus empleados con un borrado masivo de información sensible. Hace no tanto, los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 también vieron la seguridad de sus redes comprometida.

La labor de Fortinet es evitar que algo así se repita. Porque el DP World Tour puede que no maneje la información bancaria de cientos de miles de personas, o que no controle el funcionamiento de centrales nucleares, pero entre otras cosas dispone de datos médicos de sus golfistas por el servicio de asistencia que pone a su disposición, y tiene una reputación que mantener como una organización deportiva de élite.

En las entrañas del ‘cortafuegos’ del golfUno de los encargados de transmitir la posición de las bolas en el European Tour, tecnología que protege Fortinet. PEPE ANDRES

Otra arista del trabajo de Fortinet está en lo que se ve por televisión. Hoy en día la arquitectura tecnológica de eventos punteros como muchos de los que engloba este circuito es muy vasta. Solo para producir la señal televisiva in situ de un torneo grande (la del Open de España se hace en Londres), que esta empresa se encarga de proteger, y distribuirla a decenas de titulares de derechos de retransmisión se necesitan “entre 200 y 300 personas” y unos 30 vehículos.

Uno de los hitos en esta relación, señala Cole, es lo que han dado en llamar ‘superbuggy’, un vehículo equipado con tecnología de última generación para facilitar las transmisiones de lo que se conoce como ruling, las decisiones de los árbitros cuando hay que aplicar el reglamento ante una situación de juego. Los dispositivos que portan, grosso modo unos routers de tamaño industrial, tienen la capacidad de encontrar las mejores redes disponibles, hasta de velocidad 5G, incluso en los rincones más recónditos del campo.

El registro automatizado de tarjetas, ¿futuro cercano?

El maridaje entre innovación y tradición siempre fue uno complicado en un deporte muy celoso con sus usos y costumbres. En pleno 2025, la tarea de registrar correctamente sus resultados sigue correspondiendo a los golfistas. Es como si Kylian Mbappé tuviera que llevar un registro manual de los goles y asistencias que anota en una temporada. Un sistema que inevitablemente conduce a errores humanos, y a dramas como que alguien pueda ser descalificado de un torneo tras una vuelta que le supone poder ganar un torneo o mantener sus derechos de juego para la temporada siguiente simplemente por un fallo en su memoria, sin que haya mediado intención de hacer trampas.

Noticias relacionadasRahm carga contra el ranking mundial: “Ya pensaba que no era un buen sistema”LIV Golf se rinde con el ranking mundial

A la pregunta de si un registro automatizado, que exima de esa responsabilidad al golfista, es un futuro cercano, Cole aduce que el único problema de implantación que existe se encuentra en la regulación vigente, que habría que cambiar. Y eso implica poner de acuerdo a muchos actores. Aun así, cree que el progreso pasa por ahí. Todo se andará. Al fin y al cabo muchas voces renegaban de un nuevo tipo de bola que frenara el aumento de las distancias y, si nadie lo remedia, entrará en juego a partir de 2028.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí