La firma especializada en sofás y tapicería Temasdos acostumbra a bautizar sus colecciones con nombres de constelaciones, de vientos y de fenómenos meteorológicos. Buscan siempre palabras sonoras, gratas al oído, como, por qué no, dana. El 30 de septiembre de 2024 fue la puesta de largo de sus tres nuevas series de producto en la feria Hábitat. Una de ellas estaría vinculada en su alias, de manera funestamente azarosa, a la gota fría que, solo un mes después, tocaría, que no hundiría aquella empresa con 15 años de trayectoria.

Cuando el veterano diseñador Pepe Cosín adquirió el almacén en Riba-roja de Túria donde su estudio concentra los pedidos de los clientes que atesora desde hace cuatro décadas de trayectoria, no le dio mayor importancia al sobrenombre del polígono: del Poyo, así con y griega. Su cercanía al barranco homónimo expuso la mercancía acumulada al barro, a humedad y la incógnita, porque mucho del mobiliario desapareció, arrastrado por la gran ola que reventó la puerta.

Pepe Cosín.

El 29 de octubre del año pasado, mientras el diseñador industrial Fernando Abellanas deducía en Paiporta la altura que estaba alcanzando el agua en su casa-estudio por los escalones que iba cubriendo hasta el piso donde él se resguardaba, escuchaba de fondo el golpeteo de su furgoneta contra el techo del garaje, elevada en flotación del suelo donde hace unos años se encontraba su taller. Ahora, toda su maquinaria y todos sus trabajos se hallaban a pocos kilómetros de allí, en Beniparrell. El futuro de su hogar, donde el lodo hizo cumbre a los dos metros, le preocupaba, pero más lo hacía su negocio. “Mi casa puedo rehacérmela fácilmente. Sin embargo, para poder hacerlo necesitaba mis medios, mis herramientas…”.

Son tres vidas que como sus proyectos profesionales quedaron suspendidas en un limbo de meses de fango y angustia. Un año después, gracias a la suerte, pero sobre todo, a la solidaridad, el esfuerzo y la tozudez bien entendida, sus trabajos han remontado aquel envite del cielo.

Una raza de perro como inspiración y alegoría

El día siguiente de la tragedia, cuando ya había bajado el caudal del barranco, Abellanas se las apañó para llegar a pie hasta el taller tras sortear el caos de calles cortadas, viviendas encharcadas y coches apilados de forma dantesca en su población.