El apellido McCartney lleva varias décadas siendo respetado en los rangos más altos de la industria musical, de la moda y de la fotografía. Entrevistamos en Praga, en exclusiva para El Magazine de La Vanguardia, a la fotógrafa, activista, directora y madre de tres hijos, Mary McCartney, sobre cómo encontrar una voz auténtica en un linaje tan poderoso, y conservar al mismo tiempo una perspectiva fresca, sentido del humor y ligereza.
Justo una hora antes de la inauguración de la exposición Striking, mis pasos resuenan por la majestuosa sala del Rudolfinum Gallery, cuyas salas han acogido a maestros de la fotografía como David LaChapelle, Bettina Rheims o Juergen Teller, y también a los enfants terribles de la escena británica como Tracey Emin o los hermanos Chapman. Este precedente curatorial preparó el terreno para otra artista establecida con el acervo genético legendario.

Autorretrato. Marzo del 2023
Mary McCartney
Mary McCartney, con un jersey de cachemir azul y vaqueros, desciende lentamente por una escalera doble mientras su mirada está fija en una llamada por FaceTime. Desde la distancia observo su silueta paseando por la galería de arte construida a fines del siglo XIX, y queda claro que esta noche Mary conquistará este edificio emblemático con su visión y talento. Tal como lo hizo hace exactamente diez años, cuando el palacio de Buckingham publicó su retrato oficial de la reina, y recordando ese momento comienza nuestro diálogo.
“El día en que mi estudio fue contactado por el palacio de Buckingham con el encargo del nuevo retrato de la reina, lo más importante fue mantener la sesión completamente en secreto. Fue maravilloso y aterrador a la vez. Cuando te encuentras con la reina, tienes la sensación de estar momentáneamente fuera de la realidad, pero es una experiencia muy interesante. El palacio de Buckingham nos permitió entrar en su estudio antes de que ella llegara, para preparar todo el montaje, y eso fue clave para mí. Sabía que la reina no tendría mucho tiempo para nosotros, pero durante la sesión estuvo completamente presente e incluso divertida. La luz natural ese día era maravillosa, y decidí aprovecharla porque ayudaba a crear una atmósfera íntima. Me gusta trabajar con un equipo pequeño y evitar elementos distractores que puedan desviar la atención. Todos los objetos que aparecen en la toma son auténticos y pertenecen a la reina —por ejemplo, la caja roja con papeles—. Quería que la sesión se mantuviera en una atmósfera lo más íntima posible, la reina sólo tuvo un asistente consigo. Fotografiar con luz natural generó una atmósfera muy relajada”, revela Mary.
Mi origen me ayuda a ganarme a la gente, lo sé”
La sesión con Mary McCartney fue la última obligación laboral de la reina, antes del trasladarse al castillo de Balmoral, donde tradicionalmente pasaba el verano. El retrato de la reina se realizó en julio de 2015 y fue publicado en septiembre de ese mismo año.
“Cuando fotografiaba a la reina, lo hice en film, y recuerdo esas horas interminables de espera, y cada día me decía —¿por qué te hiciste esto?—” añade la autora sonriendo. La música es un elemento muy importante que ayuda a influir en lo que sucede en la escena.

Retrato de la supermodelo ucraniana Milla Jovovich
Mary McCartney
“Me gusta trabajar con música durante sesiones de retrato, pero definitivamente no en el día en que tomo fotografías a la reina. ¡Sería curioso si en el palacio de Buckingham sacara mi altavoz y pusiera mi lista de reproducción! Siempre la elijo según la persona que fotografío, porque a veces buscas un momento tranquilo, otras veces necesitas energía para el set. Reacciono con sensibilidad a la música y soy consciente del efecto que puede elevar la energía en una sala.” Frente a su lente han posado leyendas como Kate Moss, Salma Hayek, Liv Tyler, Liam Gallagher, Emma Stone, Billie Eilish, Rihanna o Beyoncé, pero me interesaba saber a quién le hubiera gustado agregar a su portafolio, y Mary responde con claridad: Bob Marley, David Attenborough, Dolly Parton.
El portafolio fotográfico de Mary McCartney se basa en tres pilares: revistas como Rolling Stone, VOGUE, GQ o el británico Telegraph le asignaron portadas en las que colaboró con leyendas como Rami Malek o Harry Styles. También participó en campañas publicitarias para marcas como Mandarin Oriental, Cartier, The Macallan (donde brilló junto a su hermana Stella McCartney), y fue su obra independiente la que le abrió las puertas de galerías internacionales, las cuales le ayudaron a aportar un nuevo contexto y mirada a su propio trabajo.
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“La exposición Double Exposure con David Bailey fue una colaboración maravillosa. El estilo fotográfico de David es completamente distinto al mío. Él trabaja mucho en estudio y se enfoca en la técnica de la iluminación. Yo trabajo con luz natural. Cuando David te fotografía, está justo frente a tu rostro, le encanta la conversación. Yo soy más tímida frente a la cámara. Colaboré con la curadora Brandley Estes, quien nos propuso la idea de exhibirnos juntas. Me sorprendió que David aceptara, porque no le gusta participar en exposiciones grupales. Nos conocemos desde hace muchos años y al principio puede dar miedo. Él hace muchas bromas, y si las devuelves, empieza a respetarte. A mí me gusta instalar obras en posiciones bajas para que el espectador pueda entrar en mis fotografías. David prefiere colgarlas altas… pero llegamos a un acuerdo. Tampoco quería compartir paredes. Al final acordamos colgar su fotografía y la mía lado a lado en la pared principal…” revela Mary con una sonrisa, anticipando mi siguiente pregunta.

Salma Hayek: ‘Unnammed’. Nueva York
Mary McCartney
Su madre, Linda McCartney, fue una fotógrafa respetada en la escena neoyorquina. Siete años después de su muerte, Larry Gagosian llamó a Mary para proponerle curar una exposición Mother Daughter en su galería de Madison Avenue.
“Larry vio mi libro y el de mi madre y pensó que una exposición conjunta sería una idea atractiva. Siempre supe instintivamente que haría un proyecto así, pero estaba convencida de que llegaría mucho más tarde en mi carrera. En Gagosian me dijeron además que yo debía ser la curadora, porque conozco mejor la obra de mi madre. Le asistí en sesiones fotográficas, la ayudé con el archivo, y estaba muy conectada con ella. Concebí la exposición como un diálogo. Incluí en la selección el retrato de Jimi Hendrix que fotografió mi madre, y colgué junto a él un retrato de mi hermano con una composición parecida”, revela Mary el trasfondo de la exposición que la estableció en la escena de Nueva York.

Stella McCartney, la diseñadora de moda, es su hermana, ambas hijas de Paul y Linda McCartney
Mary McCartney
La idea de estrenar su obra en Praga nació hace trece años durante un almuerzo en la National Portrait Gallery, cuando el magnate publicitario y amigo de la familia Sir Frank Lowe le confesó por primera vez a Mary que se había enamorado de una dama de Praga. La curadora Lady Martina Lowe conoció a Mary tras el desfile de su hermana Stella, y se hicieron amigas íntimas.
“Sabíamos ambas que llegaría el momento en que trabajaríamos juntas, y yo buscaba con persistencia un espacio donde todo encajara. Julia Bailey, la directora británica del Rudolfinum, nos ofreció un espacio que nunca había sido accesible al público, y Silvia Patrová, gerente de la boutique BVLGARI, decidió apoyar el proyecto. Mary nunca había expuesto en República Checa, por lo que teníamos un fuerte potencial para atraer al público amante de la fotografía contemporánea de toda Europa”, dice la curadora Lady Martina Lowe.
‘Double Exposure’ con David Bailey fue una colaboración maravillosa. Nuestros estilos son totalmente distintos”
La exposición Striking fue elaborada en gran parte mediante procesos analógicos. Los paneles históricos en el pasaje del Rudolfinum, donde se instalaron las obras, definieron el formato y la selección de las piezas. Mary y la curadora consideraron al público local e internacional; Mary, en su estudio, imprimió las piezas seleccionadas en tamaño de postales y las colocó en el suelo lado a lado para probar su diálogo mutuo. El denominador común de la selección fue el coraje y la fuerza de la figura femenina y la energía, que queda claro desde el inicio, cuando los visitantes son recibidos con un retrato de la provocadora Tracey Emin.

Retrato de la actriz y amiga Liv Tyler
Mary McCartney
“Antes de la sesión nunca nos habíamos conocido en persona. A Tracey le comuniqué por mensaje mi plan de fotografiarla estilizada como Frida Kahlo. Sabía que esa idea o la amaría o la odiaría. Pero la respuesta fue positiva, y Tracey me dijo que la obra Kahlo resonaba mucho con lo ella hace. Esa sesión nos acercó mucho. Hablábamos mucho entre tomas, y ella trataba internamente de proyectarse en Frida”, relata Mary, quien también atravesó un camino complejo de autoconocimiento.
Cuando era pequeña buscó durante mucho tiempo su propia voz creativa. No sabía quién quería ser, y cuando Sir Paul McCartney la llevaba al colegio, se escondía de sus compañeros porque de niña se avergonzaba de su linaje. Durante la adolescencia, sin embargo, dio un giro a esa situación.

‘Kate, Kate, Kate’
Mary McCartney
“Me di cuenta de que mi origen me ayuda a ganarme la confianza de la gente más rápido”, añade. Mary invirtió el vínculo familiar en una extensa labor de concienciación vegetariana: junto con su padre y su hermana fundaron en 2009 la iniciativa Meat Free Monday, publicó varios exitosos libros de cocina con recetas vegetarianas, y un giro interesante en su carrera fue cuando Disney compró los derechos de su documental de largometraje If These Walls Could Sing sobre la historia de los legendarios estudios Abbey Road. Mary lo asumió a su manera: con un equipo reducido y una investigación minuciosa. El montaje lo hizo Paul Carlin, que trabajó en un documental sobre Vivienne Westwood.
“No es fácil ser uno mismo, cuando alguien toma una cámara y la apunta hacia ti”
“Al principio me dijeron —tendrán acceso al archivo— y yo estaba entusiasmada. Luego me di cuenta de que los estudios musicales no tienen un archivo visual fuerte, porque cuando grabas un álbum no hay multitud de gente filmando y fotografiando. Me impactó descubrir que los estudios Abbey Road cumplieron 90 años desde su fundación. Creo que la consciencia colectiva los asocia con la era de los años sesenta. Pero en realidad fueron fundados en 1931. En el documental una gran presión fue que Disney compró el proyecto, sabía que lo verían cientos de miles de personas, y además tenía que condensar toda la historia en 90 minutos. Empezamos el proceso con mi story editor, y repasamos juntos toda la historia de los estudios Abbey Road. Guardábamos notas en post-it, mi estudio estaba inundado de ellos. Me miré y dije —¿cómo lo hacemos?— ¿vamos cronológicamente o temáticamente?… los géneros musicales se mezclarían. Poco a poco todo empezó a encajar. Entrevisté a figuras clave, yo misma formulaba todas las preguntas detrás de cámara.”

Mary McCartney fotografiada en la Galería Rudolfinum de Praga, edificio emblemático de finales del siglo XIX, antes de inaugurar la exposición
Mary McCartney
El estreno del filme fue un gran éxito, y Mary me revela que se lo atribuye al hecho de que se mantuvo fiel a su mantra: química mutua, confianza e intimidad. “No es fácil ser uno mismo cuando alguien toma una cámara y la apunta hacia ti”, reflexiona Mary sobre su rol en el proceso. Este enfoque consistente está auténticamente presente a lo largo de su obra y le ha asegurado un lugar en prestigiosas colecciones como la National Portrait Gallery, el Victoria and Albert Museum y la Royal Academy. “Las adquisiciones te dan la sensación de que eres un artista validado. Crecí visitando muchas veces la National Portrait Gallery en busca de inspiración. El hecho de que mi obra esté en sus colecciones me da la certeza de que mi obra vivirá aunque yo ya no esté aquí”, concluye con una sonrisa.
Agradecimientos especiales: Lady Martina Lowe, Julia Bailey, Jerónimo Pérez, Adriana Kozlova, Silvia Patrová, Jana Zielinski.