El portugués Rui Costa dice adiós al ciclismo. El excampeón del mundo, uno de los corredores más elegantes y regulares de su generación, ha anunciado que pondrá punto final a su carrera al terminar la temporada 2025. Lo hace después de 19 años en el pelotón profesional y con un legado que incluye aquella inolvidable victoria en el Mundial de Florencia 2013, el único título arcoíris en la historia del ciclismo luso.
“El ciclismo me ha hecho muy feliz. Ha llegado el momento de retirarme, de disfrutar de mi gente, de estar presente en los grandes y pequeños momentos y vivir con calma todo lo que tantas veces pospuse”, escribió en su cuenta de Instagram el corredor de 39 años, actualmente en las filas del EF Education–EasyPost.
Costa se despide con 33 victorias profesionales y un recorrido por algunas de las estructuras más importantes del ciclismo moderno. Debutó en 2007 con el Benfica, antes de dar el salto al Caisse d’Epargne, donde coincidió con Alejandro Valverde y vivió la transición del equipo a Movistar. Luego llegaron los años de madurez en Lampre y su evolución hasta el UAE Team Emirates, donde permaneció casi una década. Cerró su camino con Intermarché-Wanty y, finalmente, con el EF estadounidense.
Su palmarés habla por sí solo: tres etapas en el Tour de Francia (2011 y 2013), otra en LaVuelta 2023, tres Tours de Suiza consecutivos (2012-2014) y el Gran Premio de Montreal 2011, además de múltiples podios y títulos nacionales. Su última alegría llegó en casa, al proclamarse campeón de Portugal en 2024.
Un adiós emotivo
“Gracias a todos los equipos que formaron parte de este viaje y a la selección portuguesa. Fue un orgullo llevar nuestra bandera por el mundo. A todos los que creyeron, ayudaron y me animaron, gracias de corazón”, escribió en su despedida.
Con su adiós, el ciclismo pierde a otro de los nombres que marcaron la década de 2010. Como él, otros referentes como Elia Viviani, Alexander Kristoff, Arnaud Démare o Rafał Majka también cerrarán el telón en 2025. Se va Rui Costa, el hombre que hizo soñar a Portugal con el arcoíris y que deja tras de sí una carrera tan sólida como discreta, tan elegante como él mismo sobre la bicicleta.