La influencia del mallorquín Miguel Adrover (Calonge, 1965) en el mundo de la moda ha sido una constante desde que debutara en Nueva York, convirtiéndose en el diseñador español más internacional, con el permiso de Cristóbal Balenciaga. Polémicas con Rosalía aparte, el Centre Cultural La Misericòrdia de Palma ha sido escenario de la presentación del documental The designer is dead (El diseñador está muerto), que gira en torno a su trayectoria y que está producido por Little Spain, cofundada por Antón Álvarez –conocido como C. Tangana y ya un habitual del festival–, y dirigido por Gonzalo Hergueta. Se trata de uno de los grandes estrenos del Atlàntida Mallorca Film Fest, que concluye su 15 edición próximamente.

En el filme, el acercamiento que se realiza a la figura de Adrover no esquiva «las muchas vidas del diseñador», explica Hergueta, el realizador. En la cinta, se ve a un creador preocupado por el auge de los discursos de odio y por el consumismo, algo que le hizo célebre al presentar sus colecciones, siendo uno de los primeros modistas que apostaron por el reciclaje y la sostenibilidad. Sus piezas hoy forman parte de la colección del Metropolitan Museum, entre otras instituciones de prestigio.

Nueva York

El interés de este director por Adrover nació hace algo más de un lustro, ya que el cineasta vive en Nueva York. Conoció la obra del diseñador a partir del documental sobre Alexander McQueen, en el que aparece mencionado. «Ahí es cuando lo descubro y me doy cuenta de que parte de lo que se vende como nuevo ya lo hizo hace 20 años», recuerda Hergueta. «Le mandé un correo electrónico. Al principio me dijo que no, pero pensé que tenía que salir algo de eso», aclara. Entablaron entonces una serie de llamadas periódicas que dieron como resultado una película veraz, que se centra en el universo creativo de Adrover más allá de la moda. «Iba a realizar un cortometraje de sus fotografías, pero encontramos material adicional de su época en Nueva York», subraya el responsable de un filme que retrata la esencia de un creador total, que ahora mismo está centrado en la fotografía.

Y es que, más que de moda, el documental aborda el universo creativo de Adrover. «Miguel no es un modisto al uso, es un artista conceptual», aclara sobre el trabajo del mallorquín, destacando que el contenido de denuncia es la parte más importante de su trabajo. «Cabe destacar que antes de Balenciaga ya incluyó todas las tallas y todos los tonos de piel en sus desfiles», afirma el director de la cinta.

El propio Miguel Adrover está satisfecho con la película, confesó el cineasta, a la vez que explicó que anda centrado en otros proyectos. «Él utilizó la moda como medio de expresión, para crear sobre las personas, pero las marcas y la industria del fashion le importan un bledo», matiza.

Perfiles

Respecto a las personas que participaron en la cinta, destaca que se buscaron perfiles que no fueran aquellos que ya se habían pronunciado sobre el trabajo de Adrover. En el metraje aparecen diferentes voces, pero se rehuye de algunos nombres de la industria de la moda, apostando por otras como la de la periodista Robin Givhan, ganadora del Pulitzer, o la que fuera «mano derecha» del diseñador en su etapa en la Gran Manzana, Jennifer Hoffmann. «No quería gente que dijese ‘era el mejor’, ni perfiles del mundo de la moda. Insisto en que lo veo más como un artista conceptual», aclara Hergueta.

Por su parte, el cofundador de la productora Little Spain, Santos Bacana, señala que el documental nació como «una propuesta que encajaba muy bien con la productora». Cuando el director les presentó el proyecto, entendieron el impacto de Adrover en el mundo de la moda, algo que «resonó muy bien con la identidad de la productora». «Tenía todos los mimbres para que nos interesara», sentencia el productor, que ganó un premio Goya al mejor documental con La guitarra flamenca de Yerai Cortés en la última edición de los galardones del cine español.