El sector industrial lácteo de Galicia ha sufrido este lunes un seísmo con el inesperado anuncio del número dos del Grupo Lence, Jesús García, de que abandona la compañía tras estar 20 años y 11 meses en ella para irse a Leche Celta de Pontedeume (A Coruña).

El exdirector de operaciones de Lence, que incluso llegó a ser consejero apoderado, se marcha cuando la empresa lucense cumple medio siglo de vida.

Ese adiós, que atribuyó a «una decisión meditada», coincide además cuando la presidenta del grupo, Carmen Lence, acaba de renunciar, aduciendo contestación social, al proyecto que lideraba para construir, junto a otras tres empresas lucenses, una planta de biogás en el polígono industrial de O Ceao, iniciativa subvencionada por la Unión Europea con más de siete millones de euros. 

Jesús García (Pontevedra, 1976) se había implicado mucho en este proyecto de una biorrefinería para dar solución a los residuos de las fábricas del grupo y de las granjas que le abastecen.

El Grupo Lence, que el año pasado batió su récord de facturación con más de 284 millones de euros, está inmerso además en un ambicioso plan de expansión, con el fin de alcanzar en un lustro los 500 millones de volumen de negocio.

Jesús García fue primero un hombre de confianza del fundador de Leche Río, Jesús Lence, y después de su hija, Carmen Lence, cuando cogió las riendas del principal grupo lácteo de capital íntegramente gallego.

Una despedida a través de Linkedin

El ex director de operaciones de Lence, que se formó en el campus de Lugo de la USC, dio a conocer su adiós a través de la red profesional Linkedin. «Después de más de 20 años, llega el momento de cerrar una etapa muy importante en mi vida profesional», dijo.

Expresó además «un recuerdo especial para Jesús Lence, por su empuje y visión, y también mi agradecimiento a Carmen Lence por la oportunidad de haber seguido creciendo en esta etapa más reciente».

«Me voy con la satisfacción de haber dado lo mejor de mí y con ilusión por todo lo que está por venir», aseguró.