Montar un ordenador es algo que representa un gasto considerable para el usuario, sobre todo cuando busca un sistema orientado para tareas de alto rendimiento. En este aspecto encontramos que hay componentes más caros que otros como las gráficas, pero algo que seguramente muchas personas no conocen es que sus precios, nunca han sido precisamente baratos.
La industria de las GPUs ha experimentado una transformación radical desde 2004, impulsada por tres revoluciones clave: la miniaturización de nodos de fabricación (de 130nm a 3nm), la irrupción de nuevas cargas de trabajo como la IA y la criptominería, y la reconfiguración de las cadenas de suministro globales. Hace más de una década muchos usuarios se llevaron las manos a la cabeza cuando vieron por primera vez una tarjeta gráfica que llegó al mercado con un precio de 1000€ tal y como sucedió con la GTX TITAN en pleno 2013 o la variante TITAN Z que triplicó este precio en 2014.

La NVIDIA Titan Z (2014) marcó un antes y un después en el segmento entusiasta, demostrando que había un mercado para GPUs con precios superiores a los 2.500€. Fuente: NVIDIA
Ahora hay modelos con precios muy similares entre las gamas más altas, como es el caso de la RTX 5090 que tiene un precio de venta recomendado (MSRP) de 1.999$ (unos 2.400€ en España tras impuestos), según el comunicado oficial de NVIDIA de mayo de 2025. Los modelos personalizados de ensambladores como ASUS o MSI, con refrigeración mejorada, pueden superar los 3.000€ en distribuidores autorizados.
En pleno 2004 ya había gráficas que costaban más de 500€, pero ninguna superaba los 1000€
Actualmente encontrar una tarjeta gráfica que permita lanzar cualquier juego no resulta complicado, al final hay un stock bastante amplio que permite acceder a ellas, pero el mayor problema está en el precio, ya que obviamente dependiendo de la gama los rangos van desde los 250€ hasta superar los 2500€. El aumento de los precios en los componentes de PC se ha realizado de manera gradual, cada año salían modelos con mejores características pero que a la vez eran más caros.
Podemos hacer la comparación con los dos modelos más avanzados que se lanzaron en 2004, dos gráficas que en su época se consideraban «gama alta» con sus 256 MB de VRAM, pero que no tendrían cabida en un sistema actual:
GeForce 6800 Ultra
Lanzada el día 14 de abril de 2004 esta tarjeta gráfica tenía un precio de 599 dólares (USD), en un principio es un modelo que se diferenciaba de la versión básica (GeForce 6800) al ofrecer una velocidad de 400 MHz en la GPU frente a los 325 MHz de la 6800 normal, además contaba con 550 MHz de velocidad en la memoria frente a los 300/350 que ofrecía el otro modelo. La diferencia de precio también era monumental, ya que la versión original costaba 299$.
Radeon X800 XT Platinum Edition
Lanzada el día 1 de mayo de 2004, AMD nombró a esta tarjeta gráfica como la mejor solución para gaming, este modelo tenía un precio base inferior a la solución de alta gama de NVIDIA, costaba 499$. Sus especificaciones ofrecían un reloj de la GPU con 520 MHz, mientras que contaba con una memoria configurada a 560 MHz. La versión más básica (Radeon X800) tenía 400 MHz en la GPU, 350 MHz en la memoria y costaba 249$.
¿Cuánto costarían actualmente teniendo en cuenta la inflación?
En los 21 años que han pasado desde que se lanzaron al mercado estas dos variantes de alta gama de las tarjetas gráficas debemos tener en cuenta cómo ha cambiado la economía, como bien sabréis la equivalencia de un producto lanzado hace dos décadas no tendría el mismo precio que si se lanzase actualmente ya que debemos tener en cuenta la inflación. Y aunque parezca sorprendente, la actualización en términos de valor de mercado tanto de la GeForce 6800 Ultra como de la Radeon X800 XT Platinum Edition dejaría precios bastante similares a los que encontraríamos en las gráficas de gama alta actuales según podemos comprobar en el sistema de IPC que ofrece el INE con base de 2021.
Si pasamos los precios de ambos modelos de dólares a euros encontraremos que actualmente cuestan aproximadamente 515€ (GeForce) y 430€ (Radeon). Por su parte el cálculo muestra que entre 2004 y 2025 la variación de precios sería de un 57,7%, esto implica que el modelo de NVIDIA tendría un precio de 812€ mientras que el de AMD rondaría los 678€.

A su vez hay que destacar el contexto que ha hecho que los precios cambien con bastante frecuencia, esto va por periodos en los que el uso de las GPU aumenta o disminuye:
Pero como podéis ver en el mercado actual, estos precios son muy similares a los precios base que podemos encontrar en las versiones actuales de la RTX 5070 Ti y la RX 9070 XT, que son considerados los modelos de menor rendimiento dentro de la gama alta de tarjetas gráficas.
Preguntas frecuentes sobre el precio de las tarjetas gráficas
¿Cuánto costaba una tarjeta gráfica de gama alta en 2004?
En 2004, modelos de gama alta como la GeForce 6800 Ultra se lanzaron a 599 dólares, mientras que la Radeon X800 XT Platinum Edition costaba 499 dólares.
¿A qué equivaldría hoy el precio de una gráfica de 2004 con la inflación?
Aplicando una variación de precios aproximada del 57,7% entre 2004 y la actualidad, la GeForce 6800 Ultra costaría unos 812€ y la Radeon X800 XT unos 678€. Estos precios son comparables a los de la gama alta actual, como la RTX 5070 Ti y la RX 9070 XT.
Entonces, ¿son las tarjetas gráficas de ahora proporcionalmente más caras que las de antes?
El análisis sugiere que, si bien los precios absolutos son más altos, el coste de la gama alta ajustado a la inflación no ha variado tan drásticamente como podría parecer. Los precios de la gama alta de hoy son similares a los de la gama alta de hace 20 años en términos de valor. Pero a su vez han aparecido modelos con mayor rendimiento que representan gamas aún más altas y que cuentan con precios mucho más altos.
¿Por qué se usa la inflación para comparar precios de hardware antiguo?
La inflación refleja la pérdida de valor del dinero con el tiempo. Usarla permite comparar el poder adquisitivo necesario para comprar un producto en diferentes épocas, ofreciendo una perspectiva más justa y precisa de su coste real.