Carlos Alcaraz tiene experiencia de sobra con el público italiano. Sobrevivió a los apasionados aficionados del Masters 1000 ATP de Roma, derrotando consecutivamente a Lorenzo Musetti y Jannik Sinner, en semifinales y final, respectivamente.

Volverá a tener a la grada en contra, como ya comprobó frente a Musetti en el cierre de su fase de grupos. Un buen test para lo que le espera este domingo, a las 6 de la tarde, en el Inalpi Arena de Turín, que se volcará con su campeón, con Jannik Sinner.

Alcaraz saldrá mentalizado de que el factor gente no puede alterar su plan de partido. Juguetón, lanzó un guiño a los presentes después de batir a Felix Auger-Aliassime, 6-2 y 6-4.

Se le escuchó hablar por vez primera en italiano. «Estoy muy feliz por ganar este partido», se soltó en la lengua local para sorpresa de todos. Más tarde, en inglés, se dirigió a todos con ironía: «Espero que al menos tres o cuatro personas me animen mañana», dijo.

Serán más, ya que está rodeado de todo su equipo y un grupo nutrido de familiares y amigos. «No sé estar solo, necesito estar con gente a mi alrededor», comentó en la entrevista concedida a Mundo Deportivo en Turín.

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Está en casa de Sinner, pero a Alcaraz le van los retos difíciles. Y lo es afrontar al italiano en su país y en su indoor y pista dura, los elementos donde mejor desarrolla su juego el transalpino.