Una buena segunda mitad del Granada le dio un punto en El Sardinero. Perdían los rojiblancos por 2-0 al descanso tras una paupérrima primera … parte, llena de desajustes y con falta de intensidad de los visitantes. Algo se accionó en el entreacto, coincidiendo con la entrada de José Arnaiz, que fue quien rubricó el empate con una falta directa con rebote afortunado. Antes, la conexión Faye – Pascual volvió a alumbrar un gol. Con el 2-2, en el tramo final hubo llegadas de todo tipo, muy claras las del Racing en las botas de Arana, pero Astralaga, dubitativo en muchas fases del juego, se encarnó en Courtois con dos paradas antológicas.

Racing Club

Ezkieta; Mantilla, Javi Castro, Pablo Ramón, Mario García; Maguette, Íñigo Sáinz-Maza (Sergio Martínez, m. 46), Andrés Martín, Sangalli (Suleiman, m. 76); Iñigo Vicente; y Asier Villalibre (Arana, m. 61).

2

2

Granada CF

Astralaga; Oscar Naasei, Manu Lama, Loïc Williams, Diallo; Alcaraz (José Arnaiz, m. 46), Sergio Ruiz, Pedro Alemañ (Manu Trigueros, m. 84); Álex Sola, Souleymane Faye (Gagnidze, m. 88) y Jorge Pascual.

  • GOLES:
    1-0, m. 19: Asier Villalibre; 2-0, m. 23: Javi Castro; 2-1, m. 56: Jorge Pascual; 2-2, m. 67: Arnaiz, de falta directa.

  • ÁRBITRO:
    Saúl Ais Rieg (comité valenciano). Amonestó a los locales Maguette (m. 26), Sergio Martínez (m. 66), Andrés Martín (m. 74) y Mantilla (tras el final); y a los visitantes Alemañ (m. 41), Souleymane Faye (m. 45), Jorge Pascual (m. 65), Astralaga (m. 80) y Álex Sola (m. 85).

  • INCIDENCIAS:
    Partido correspondiente a la jornada 14 de LaLiga Hypermotion, disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante 20.236 espectadores.

En este fútbol moderno, en el que los partes médicos se difunden a conveniencia, llevamos semanas sin saber qué le pasa exactamente a Astralaga para perderse entrenamientos y ausentarse del último partido, al menos en el banquillo. El caso es que llegó el día que tocó forzar por la baja de Luca Zidane y el lenguaje corporal no acompañaba al meta vasco. Se le veía incómodo de movimientos, más desgarbado de lo habitual, como con cierto déficit de confianza. Si era por el ostracismo o por algún dolor, solo él y en el club lo sabrían, pero lo cierto es que desde las primeras acciones no rezumó confianza, precisamente. Lo curioso estuvo en que acabara con una firmeza impresionante, como si todos los despistes previos fueran parte de su calentamiento para salvar a los suyos en la recta definitiva.

A los pocos minutos, el ‘búfalo’ Villalibre le pisó la mano en una acción fortuita tras un fallo con el balón de Manu Lama. Javi Castro metió un susto de muerte en un cabeceo, pero se interpuso en la trayectoria la frente de Sergio Ruiz. Lo curioso es que el mismo rematador iba a repetir movimientos un rato después, pero con mejor suerte, ante la pasividad de la defensa rojiblanca.

Remendada de nuevo con Oscar de lateral, el Granada se mostró permeable, con demasiada separación entre líneas y una presión obtusa que no impedía pases verticales del Racing con los que ganaba yardas con cierta facilidad. Los rojiblancos solo se asomaron con un remate de Pascual bastante sencillo de atrapar para Ezkieta y un intento postrero en este acto de Faye con la zurda, que atajó el cancerbero local sin problemas.

Antes de ello, cuatro minutos de éxtasis para el Racing. El primer gol nació de un despeje de Astralaga que se quedó entre dos aguas. Los locales aceleraron y Sangalli, listísimo, vio cómo se desmarcaba Villalibre, que resolvió con un toque sutil de exterior al entrar al área, de imposible respuesta para el meta.

El de los guantes siguió nervioso en los despejes de puños y en un nuevo córner volvió a ser sometido. Javi Castro saltó otra vez más solo que la una y su peinada se alojó en la red.

Astralaga seguía con su semblante tristón, como afectado por el 2-0. Castro volvió a tener una intentona en una incorporación al ataque, pero Loïc se anticipó.

Nada funcionaba en el Granada, con su portero hecho un manojo de nervios. Para colmo, se cargaron de amarillas Alemañ y Faye, bastante dura la de este último, como para que José Alberto López, técnico de los anfitriones, reclamara otro color de la tarjeta.

La involución era visible en los nazaríes, con lagunas que parecían superadas, acusando la diferencia con el líder pese a que le faltaban tres estiletes como Puerta, Canales y Jeremy.

Cambio al descanso

Pacheta dio un golpe en la mesa con José Arnaiz tras el descanso por Rubén Alcaraz. Centro del campo con dos mediocentros y el talaverano al enganche tras Jorge Pascual. Sin embargo, era el Racing quien mantenía la intensidad, también con un retoque con la entrada del canterano Sergio Martínez.

En un tumulto, a saque de banda de Sola, hubo un empalme de Loïc que le dio en toda la jeta a Pablo Ramón, algo conmocionado por ello. El propio Sola, poco después, se escabulló entre zagueros y erró con la espada, aunque estaba en fuera de juego.

Tuvo que aparecer la sociedad limitada entre Faye y Pascual para que cundiera el ánimo de reacción. Gran ruptura del senegalés, subida profunda y centro cerrado con cabeceo en el área pequeña del almeriense. Lo anuló Saúl Ais en primera instancia, pero la revisión se lo concedió a los visitantes.

Astralaga seguía hecho un flan y se percibía hasta en un saque corto de puerta en la que el Racing casi monta una traca. En el frente, Alemañ disparó con intención, pero la bola se alejó de la escuadra. De pronto, Faye, se coló hasta la cocina y le pitaron una falta perfectamente orientada para un diestro. Arnaiz, ejecutor profesional, midió distancia, puso el ojo en el objetivo y su bomba inteligente dio en Javi Castro para combarse hacia el lugar ideal. Después de un primer tiempo bochornoso, los rojiblancos devolvían el equilibrio al marcador.

El Racing continuó mostrando peligro en los córners, pero era el Granada quien combinaba mejor en los ataques rápidos, con Arnaiz cada vez más activo, recordando lo que llegó a ser. No hubo entendimiento entre Sola y Oscar en una y se le marchó un intento a Faye con la testa, poco antes de dejar el campo a Gagnidze.

Astralaga tuvo un palmeo en una falta lateral. Nada más iniciarse el alargue, Pacheta metió a Pau de extremo defensivo por Sola. El punto casi se va al traste en una llegada aislada, pero el portero reaccionó felino al chut de Arana. También tuvo un excepcional mano a mano con el delantero canario que celebró con rabia justo con el pitido final. Luego, exageró muchísimo un supuesto dolor en el brazo tras un empujón con el pecho del propio delantero. Un epílogo oscuro para un empate que sabe mejor para los viajeros.