Espiritualidad, vínculo con el universo y preguntas existenciales sin respuesta correcta definen Esplendor. Tornar a l’origen, la exposición que significa el regreso de Silvia Gubern a Barcelona. Más de 200 obras de la artista invitan a presenciar la belleza, la vida y la creación, para compartir y celebrar el legado artístico y espiritual de una trayectoria, que Gubern define bajo su premisa: “Conoce el universo y al final te conocerás a ti mismo”. La exposición abre este martes en el museo Can Framis de la Fundación Vila Casas, y se podrá visitar hasta el 22 de febrero.
Silvia Gubern (Barcelona, 1941) es una artista, pintora, poeta y sanadora. Fue pionera en las prácticas conceptuales en Catalunya con el grupo El Maduixer, y es la autora, entre otras creaciones, del logo de la sala de conciertos Zeleste y de la portada del disco de Jaume Sisa, Qualsevol nit pot sortir el sol. Es un una de las principales figuras de las artes visuales y plásticas de la vanguardia catalana, y una de las pocas mujeres artistas de su época: “Siempre he estado rodeada de hombres, cuando empecé no recuerdo a ninguna mujer. Las críticas que recibía de mi obra eran terribles, para enmarcar”, explica Gubern en rueda de prensa.

Imagen de la exposición ‘Esplendor. Tornar a l’origen’, de Silvia Gubern
Mané Espinosa / Propias
Para Gubern, el arte ha sido algo misterioso desde que era pequeña: “Me pasaba el día preguntándome ¿Qué significa vivir? ¿Cuál es la finalidad de los humanos? ¿Qué somos? ¿De qué estamos hechos?”. La comisaria de la exposición, Assumpta Bassas, comenta que en la exposición se tratan “las preguntas fundamentales de la vida”, y esas respuestas se buscan en el arte: “A partir de cinco elementos que sirven como principios matéricos esenciales y como ámbitos simbólicos: agua, aire, tierra, fuego y éter, se invita al espectador a realizar una mirada de atención, y disfrutar del esplendor de todo aquello que es esencial”.
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Los dibujos a lápiz, las pinturas sobre cristal o telas, las esculturas, los mapas o los poemas, se distribuyen en un total de seis salas, que siguen un hilo conductor marcado por los elementos esenciales.
La primera sala representa el agua, y se entiende como un pozo del inconsciente, personal y colectivo, materializado con la escultura de una fuente que Gubern creó en 2001 con forma de cáliz y de la que emana agua real en un movimiento continuo. La segunda encarna el aire, la abundancia de los momentos de creación artística y de los soplos de inspiración del artista. Una sala posterior está dedicada a la tierra, donde Gubern despliega sus conocimientos como sanadora energética y trabaja sobre cristales: “Me gusta pintar sobre vidrios porque siento que así no atrapo los dibujos”, comenta. Otro espacio simboliza el fuego, metáfora de la divinidad, la luz en su máximo esplendor: “El sol representa la totalidad y las serpientes representan la energía vital y potencial de la vida”. Finaliza explicando que “el éter es el elemento que está presente en las seis salas de la exposición, aportando consonancia y fluidez”.