La carrera de Nick Cave tuvo diversas etapas y manifestaciones. A lo largo de los años, el australiano indagó en la poesía, en la música alternativa, en la composición de bandas sonoras y en distintos géneros musicales. Así, uno de sus grandes quiebres llegó con The Boatman’s Call, el disco que editó en 1997 y que marcó un alejamiento del post-punk. En lo musical, Cave apostó por el minimalismo y por una estética sombría; y, en lo que respecta a las letras, se sumergió en territorios autobiográficos. El resultado fue uno de sus álbumes más aclamados por la crítica, aunque el músico se sintió avergonzado durante mucho tiempo.

Demasiado dramatismo y tragedia

A través de The Red Hand Files, Cave le expresó a un fan: “Tras la publicación de The Boatman’s Call, sentí una especie de vergüenza. Sentí que había expuesto demasiado. Estas canciones tan personales de repente me parecieron indulgentes, exageraciones egocéntricas de lo que, en esencia, era una experiencia común y corriente. Todo el dramatismo, la tragedia y el lamento me repugnaban, y así lo dije en entrevistas con la prensa”. Si bien este álbum representó un nuevo camino musical y lírico para el artista, con el tiempo pudo repensar sus sensaciones y llegar a otra conclusión.

Un cambio de opinión con el tiempo

Con el tiempo, sin embargo, aprendí que el disgusto era esencialmente el miedo y la vergüenza que experimenta alguien que nada en aguas turbulentas entre dos barcos: canciones de ficción y canciones de carácter autobiográfico o confesional. Se estaba produciendo un cambio radical en mi forma de componer, a pesar de mí mismo, y tales cambios pueden hacer que uno se sienta extremadamente vulnerable, a la defensiva y reactivo”, agregó. Lo cierto es que las obras artísticas pueden generar percepciones que cambian con el paso del tiempo, especialmente en quienes las crean.

Hoy lo ve como un disco «necesario»

Por eso, Cave hoy juzga a ese disco como “necesario”, ya que le permitió abrir la puerta a una nueva forma de escritura. Ciertamente, en los álbumes Skeleton Tree y Ghosteen profundizó por completo en la temática autobiográfica, sin temer al desgarro emocional frente al público. De hecho, sobre Skeleton Tree —el disco que escribió tras la muerte de su hijo y publicó en 2016— dijo: “Ese es el único disco que empeoró las cosas. Terminó afectando mi salud mental porque lo hice inmediatamente después de la muerte de mi hijo, y no debería haberlo hecho”.