Cuando Michael Jackson trabajaba en la producción de Bad en 1987, ya era una figura global. Pero incluso en la cima, el Rey del Pop buscaba romper sus propias fronteras. Ese año tomó una decisión inesperada: grabar una versión en español de su balada I Just Can’t Stop Loving You, sin saber que aquel experimento se convertiría en una pieza de culto dentro de su legado musical. Detrás de ese reto había un arquitecto silencioso: Rubén Blades.
La industria discográfica estadounidense veía en la comunidad latina un mercado en pleno ascenso. Jackson y su equipo, liderado por Quincy Jones, entendieron rápidamente el potencial y decidieron explorar ese espacio. El problema era evidente: Michael no hablaba español. Y Jones necesitaba a alguien capaz de traducir más que palabras; alguien que transmitiera ritmo, alma y acento.
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Allí entró en escena Rubén Blades, ya reconocido en el mundo por su trabajo como compositor, músico y referente indiscutible de la salsa. En entrevistas posteriores con Time Out y Univisión, Blades recordó que Quincy Jones lo buscó específicamente para supervisar el proceso lingüístico y fonético del cantante. La misión: convertir I Just Can’t Stop Loving You en la canción Todo Mi Amor Eres Tú.
Blades relató que pasó tres días intensos junto a Michael dentro del estudio, enseñándole fonética, acentuación y cadencia. Lo que encontró lo sorprendió profundamente.
Rubén Blades, cantautor panameño
/ AFP
El panameño describió a Jackson como “un alumno dedicado, muy preocupado por la pronunciación correcta”, una cualidad que explicaba la sorprendente claridad con la que terminó interpretando el español. De hecho, según confesó, algunos productores creyeron inicialmente que la voz no era la de Michael, porque el acento sonaba demasiado natural.
La versión en español fue publicada en 1987 y años más tarde rescatada para el disco Bad 25 Anniversary en 2012, aumentando su valor simbólico para fanáticos de todo el mundo.
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Aunque para muchos el encuentro entre Jackson y Blades parece improbable, el vínculo creativo ya venía gestándose. El panameño informó que Jones conocía bien su obra, al punto de haber adaptado los acordes iniciales de Pedro Navaja para la introducción de Thriller, un hecho confirmado por medios como RPP Noticias. “Conocía mis canciones y era fan de la salsa”, recordó Blades, aún sorprendido por la anécdota.
Tras trabajar juntos, Michael llamó personalmente a Blades con una propuesta ambiciosa: grabar un álbum completo en español. Pero entre giras y compromisos globales, la idea quedó en pausa permanente.
En un movimiento poco habitual en la industria, Michael Jackson decidió reconocer formalmente el aporte de Rubén Blades otorgándole el 35% de los créditos y regalías de Todo Mi Amor Eres Tú. Según explicó el panameño, fue un acto de profundo respeto hacia su trabajo y hacia la música latina.
Durante las sesiones, ambos conversaron largamente sobre historia, política y cultura latinoamericana. Blades describió a Jackson como “un niño adulto, pero un profesional completo”, mostrando una faceta que pocas veces trascendió a la prensa.
Este año se conmemoran 15 años de la muerte de Michael Jackson, ocurrida el 25 de junio de 2009 debido a una sobredosis de anestésicos, un hecho que aún genera debate público. Su médico fue condenado por homicidio involuntario y desde entonces su fallecimiento sigue rodeado de incertidumbres.
Michael Jackson
/ AFP
Aun así, su impacto cultural continúa intacto. Thriller, con más de 66 millones de copias estimadas, sigue siendo el álbum más vendido de la historia.
Rubén Blades, por su parte, mantiene su estatus como referente absoluto de la música latina. Con múltiples Grammy, Latin Grammy y discos icónicos como Siembra, sigue vigente y presente en debates culturales.
La grabación de Todo Mi Amor Eres Tú marcó un momento irrepetible: la unión entre el Rey del Pop y una de las figuras más influyentes de la música latinoamericana. Lo que empezó como una estrategia comercial terminó siendo una colaboración histórica que derribó barreras idiomáticas y unió dos universos sonoros en una sola voz.
Hoy, aquel episodio de 1987 sigue siendo una joya para coleccionistas, y una prueba de que la música, cuando se encuentra con respeto y talento, puede trascender cualquier frontera.