Un nuevo estudio realizado en el Hospital Universitario Miguel Servet (HUMS) de Zaragoza y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, ha arrojado luz sobre el profundo impacto que tuvo la pandemia de COVID-19 en el tratamiento sustitutivo de la función renal (TRS), revelando un incremento significativo en los tiempos de espera para los pacientes que necesitaban un trasplante.

La investigación, que comparó el periodo pre-pandémico, de enero de 2017 a marzo de 2020, con el periodo pandémico, de marzo de 2020 a diciembre de 2022, analizando 326 episodios de trasplante renal (TR).

Aumento de la lista de espera: tres meses de retraso

El hallazgo más contundente es el notable aumento en el tiempo de permanencia en la lista de espera (LE) para los pacientes. El tiempo medio de espera se disparó de 7.5 meses en el periodo pre-pandémico a 10.6 meses durante la pandemia. Esto significa que, en promedio, los pacientes tuvieron que esperar 3.1 meses adicionales durante la crisis sanitaria para acceder al trasplante.

El estudio sugiere que esta drástica reducción en la actividad de trasplante está directamente relacionada con la reestructuración de los recursos asistenciales y la priorización de la atención a la COVID-19, un fenómeno que se reflejó también en el descenso de las tasas de inclusión en LE y de trasplante.

Durante la pandemia, el número de trasplantes renales por semana cayó de 1.3 a 0.97. Asimismo, el número de inclusiones en la LE disminuyó de 1.19 casos a la semana a 0.84 casos a la semana.

La edad, un factor determinante

El análisis en detalle de los grupos de pacientes revela que el impacto de la pandemia no fue uniforme, afectando desproporcionadamente a ciertos sectores de la población. El grupo que experimentó el mayor perjuicio en los tiempos de espera fueron los receptores de edad igual o mayor a 61 años.

Para el primer cuartil de espera, el tiempo se incrementó de un mes a 2.4 meses, un aumento del 140 %. El tiempo medio de espera para este grupo pasó de 3.1 meses a 7.5 meses, un aumento del 141.9%, lo que demuestra una reducción drástica en la actividad de trasplantes para ellos.

Además, se observaron diferencias significativas en la permanencia en LE según el sexo y la edad. Los hombres mostraron un aumento altamente significativo en el tiempo de permanencia en LE durante la pandemia. En la situación pre-pandémica, los varones mayores de edad permanecían en LE una mediana de 1.2 meses, en comparación con 0.5 meses para las mujeres. Durante la pandemia, estos plazos aumentaron hasta 8.4 meses en hombres.

Los investigadores señalan que este efecto, especialmente en varones de mayor edad, podría deberse a las políticas activas durante la pandemia dirigidas a preservar las donaciones y los trasplantes más escasos y de mayor valor.

Tiempo de tratamiento sustitutivo: sin cambios significativos

En contraste con el tiempo de espera, el estudio encontró que el tiempo mediano desde el inicio del Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) hasta la inclusión en la LE se redujo durante la pandemia a 13.8 meses, frente a los 18.2 meses del periodo pre-pandémico.

No obstante, al analizar el tiempo total de permanencia en TRS, desde el inicio de la terapia hasta el trasplante, la diferencia entre ambos periodos fue menor, pasando de 25.5 meses a 24.7 meses. No se observaron diferencias estadísticas significativas en el tiempo de TRS entre los dos periodos.

En resumen, la pandemia significó un retraso en la actividad trasplantadora y en las inclusiones en la lista de espera, impactando negativamente las actividades renales. Los resultados resaltan la necesidad urgente de optimizar los recursos sanitarios en futuras crisis, particularmente para evitar prolongar la espera de los pacientes mayores en la lista de trasplante renal.