Un estudio publicado en la revista BMJ Medicine ha observado cómo algunos trastornos como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón tienen efectos que se extienden a numerosos órganos y persisten durante largos periodos.
En la actualidad, en España unas 400.00 personas padecen un trastorno de la conducta alimentaria, unas cifras que podrían llegar a aumentar hasta un 12% en los próximos 12 años.
El estudio analizó más de 20 años de registros médicos de Reino Unido y confirma que el riesgo de complicaciones graves (desde insuficiencia renal y hepática hasta osteoporosis, diabetes y muerte prematura) aumenta de forma marcada durante el primer año tras el diagnóstico y se mantiene elevado a largo plazo.
Riesgos altos incluso a los 5 años
«En este trabajo demostramos que los trastornos alimentarios se asocian a incrementos persistentes en problemas de salud física y mental, y en mortalidad prematura, que continúan durante al menos una década tras el diagnóstico», explicó a SINC Catherine Morgan, investigadora de la Universidad de Manchester y coautora del estudio.
Esta experta también añade que esto se apoya en una de las cohortes más amplias analizadas hasta ahora, con datos de la atención primaria y hospitalaria, así como los registros de mortalidad.
Los investigadores observaron que en los primeros 12 meses tras el diagnóstico, las personas con un trastorno alimentario presentaban un riesgo seis veces mayor de insuficiencia renal y casi siete veces mayor de enfermedad hepática, además de un aumento significativo de osteoporosis, insuficiencia cardíaca y diabetes. Estos riesgos continuaban siendo muy altos pasados cinco años, con decenas de casos adicionales por cada 10.000 personas.
La causa principal
Estos cambios se deben a los efectos de los tratamientos, puesto que la rehabilitación nutricional y la recuperación de peso pueden dar lugar o agravar alteraciones metabólicas. «También influye la vulnerabilidad psicológica durante las primeras fases de la intervención, un momento especialmente intenso en lo emocional. A ello se suman retrasos en el reconocimiento clínico, que hacen que el primer diagnóstico llegue con el cuadro ya muy avanzado, así como un aumento de la vigilancia médica que permite detectar problemas antes no registrados».
Por otra parte, el riesgo de fallecimiento por cualquier causa durante el primer año resulta más de cuatro veces mayor, y el de muerte por causas no naturales se incrementa por cinco. Tras cinco y diez años, estos valores siguen duplicando o triplicando los de la población sin trastorno alimenticio.
WhatsAppFacebookTwitterLinkedinBeloudBluesky