Era un amistoso, pero fue ganar a Pelé. Un antes y un después en la historia de Olympiacos. Un para siempre. En 1961, el Santos perdió en Atenas (2-1). Fue una paradoja: siendo un partido sin ninguna trascendencia, ha terminado siendo de lo más trascendente en 100 años de biografía. No todos los días se gana a Pelé en un partido de fútbol, claro. El orgullo es tal, que el himno del club recuerda aquel suceso: “Olympiacos; todavía recuerda su nombre el Santos de Pelé”. Tal vez no dejó tal trauma en Brasil. Pero sí semejante huella, en Atenas.

Sucedió en julio de 1961. Por aquel entonces, era común que los equipos grandes de Latinoamérica protagonizasen especies de ‘giras’ por el mundo. Entonces, el Santos aterrizó en Grecia, donde jugaría tres amistosos. Primero, ganó al AEK (3-0) y después, al Panathinaikos (3-2). Fue entonces el turno de Olympiacos, un equipo que no dejaba de crecer y al que ya se atisbaban músculos de gigante nacional. Pero lo que sucedió aquel día lo cambió todo.

Pelé, en la sangre de OlympiacosEstante en el museo de Olympiacos que rememora la victoria sobre el Santos de Pelé en 1961.Jesús Álvarez OrihuelaFue un 2-1

No valía para nada. Era un amistoso. Pero Olympiacos ganó. Fue un 2-1 que puso patas arriba El Pireo y marcó la historia del club como un tatuaje. En el mismísimo museo del club habita un espacio exclusivo para lo que sucedió aquel día, con el cartel del encuentro, otros recuerdos y la joya de la corona: una imagen de Pelé, aquel día, firmada por él mismo. Nunca se lo tomó mal, todo lo contrario. Quien celebra tanto haberte ganado, desliza tu grandeza.

Pelé, en la sangre de OlympiacosFirma de Pelé sobre una imagen del partido, en el museo de Olympiacos, junto a otros recuerdos de aquel día.Jesús Álvarez OrihuelaY llegó al himno

El asunto llegó a tal punto, que aquella gesta se coló en el himno oficial del club. “Olympiacos, eres famoso en todas partes; tiemblan cuando oyen tu nombre. Olympiacos… todavía recuerda su nombre el Santos de Pelé”, es la traducción. Mencionando explícitamente esas dos palabras: Santos y Pelé. No es para menos, se le ganó en un amistoso.

Aquel de 1961. Cuando el genio de la canarinha aterrizó en Grecia para disputar tres amistosos en lo que pintaba a ser una ‘gira’ desenfadada. Ganó al AEK y tumbó, con algo más de dificultades, al Panathinaikos. Pero perdió frente a Olympiacos. Aquel día no se imaginaba que aquella derrota traería tanto después. Que llegaría, incluso, al himno oficial del club. Pero ha sucedido. Se considera, de hecho, uno de los días más gloriosos en la historia de Olympiacos. Una cuestión unánime. Era un amistoso, pero fue ganar a Pelé.

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