Después de años de alegrías en Wall Street, los inversores españoles con fondos en cartera se han marchado con paso firme de este mercado. Se observa en que los fondos de bolsa estadounidense experimentan salidas de dinero sin precedentes este año, no vistas ni en los años posteriores a la caída de Lehman Brothers. Según datos de Inverco, los inversores han retirado 1.700 millones de euros de estos fondos hasta octubre. Se trata de la cifra más abultada desde que hay dato, desde 2002.

Pero, ¿por qué esta estampida? Se dan varias circunstancias. Una es que la bolsa americana ha sido una fuente constante de ganancias. Sólo en los últimos cinco años acumula una rentabilidad superior al 80% en el caso del S&P 500 y, aunque cayó ligeramente la semana pasada por las dudas en torno a la IA y a la política monetaria de la Fed, hasta hace poco cotizaba en zona de máximos históricos. Su rally ha inoculado la necesidad en algunos inversores de asegurar una parte de sus beneficios retirando una parte de su dinero en favor de otros mercados, como el europeo, o incluso hacia otros activos, como los bonos, o el propio oro.

Precisamente, la bolsa europea partía como favorita a principios de año. Después de mucho tiempo rezagada, los planes para aumentar el gasto en defensa y las distintas reformas que buscan aumentar la participación de los pequeños inversores en los mercados de capitales mejoraron las perspectivas de este mercado a medio plazo. Hasta verano, la bolsa europea se comportó incluso mejor que la estadounidense, presionada durante meses por la política arancelaria y fiscal de Trump y un dólar debilitado.

En lugar de sacar músculo, como lo ha hecho en otros momentos de incertidumbre, el billete verde se ha desplomado alrededor de un 10% frente al euro este año, y llegó a caer incluso más. Esta debilidad se ha convertido en otro obstáculo con el que se ha encontrado el inversor europeo a la hora de invertir en Wall Street, ya que la caída del dólar se come una parte muy significativa de lo ganado en la bolsa estadounidense.

«A pesar de su reciente debilidad, el billete verde sigue siendo la columna vertebral del sistema financiero mundial. Según la Reserva Federal de EE. UU., el dólar interviene en casi el 90% de todas las transacciones de divisas, y el Fondo Monetario Internacional confirma que la cuota del dólar en las reservas internacionales se mantiene estable en torno al 57%», señalan en DWS. «Mientras no existía una alternativa que ofrezca al mismo grado de funcionalidad, liquidez y seguridad jurídica, es probable que, en nuestra opinión, la primacía del dólar se mantenga intacta«, añaden.

Sin embargo, la bolsa estadounidense ha vuelto a estrechar distancias con la europea, alejando la idea de que ésta pueda batir, por fin, a Wall Street a cierre de un ejercicio. «¿Qué hace falta para provocar un renacer de la inversión?», reflexionan en BlackRock. «Creemos que se necesitan políticas más favorables para las empresas y mercados de capital más desarrollados para justificar una sobreponderación general de las acciones europeas», señalan. Por valoración, la bolsa europea es más atractiva y también tiene más recorrido si se tiene en cuenta los beneficios esperados el año que viene. Por esta métrica, Europa tiene un potencial de casi el 7%, frente al 4,6% del S&P 500.

«Creemos que es un buen momento para que los inversores se planteen aumentar su exposición a la renta variable de la eurozona, que elevamos a una calificación atractiva» , señala Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management. «Favorecemos una combinación de beneficiarios estructurales y cíclicos, incluidos los sectores industrial, tecnológico y de utilities europeos, que pensamos se beneficiarán de tendencias globales como la IA, la transición energética y el aumento del gasto en defensa», expone.

¿Seguirá el rally de la bolsa en 2026?

En términos generales está siendo un año excepcional para invertir en bolsa, con ganancias de doble dígito en la mayoría de mercados. Sin embargo, los inversores españoles con fondos en cartera parecen estar perdiéndose esta oportunidad, según hacia dónde canalizan su dinero: casi todo va a renta fija, y dentro de la bolsa solo registran entradas (y pequeñas) los fondos de renta variable europea y emergente. En el caso de los primeros logran suscripciones netas de 173 millones de euros, y de 681 millones los segundos. Son cantidades insignificantes al lado de los 17.200 millones de euros que captan los fondos de renta fija a corto plazo o los 9.100 millones que atraen los de largo plazo.

De cara a 2026, algunas de las principales gestoras españolas coinciden en que el actual rally de las bolsas tiene recorrido. En la presentación de su informe de mercado de 2026, Santander AM prevé que sigan escalando gracias a un crecimiento global de las economías, donde la inflación ha dejado de ser un problema, y donde las políticas fiscales servirán de respaldo a ambos lados del Atlántico. En Bestinver, la gestora de Acciona, también se muestran convencidos. Las bolsas «se encuentran en zona de máximos históricos por motivos sólidos y la economía global sigue teniendo el impulso de las mejoras de productividad, por la capacidad de adaptación de las empresas al mundo post Covid y el impacto positivo de la inteligencia artificial», ha asegurado Mark Giacopazzi, director de inversiones de Bestinver recientemente, quien recordó que «nos encontramos en una revolución tecnológica comparable a la que supuso internet en los últimos 30 años».

Qué esperar de la renta fija

Con la renta fija también se gana dinero este año. El precio de una cesta de bonos mundiales sube un 7,33% desde enero –a esta rentabilidad habría que sumar los cupones recibidos–. Es el mejor año para la renta fija desde la pandemia. Y los partícipes de fondos españoles están dirigiendo su dinero hacia los fondos de inversión de deuda. Sólo en lo que va de año, estos productos consiguen suscripciones netas superiores a los 28.000 millones de euros, más que en todo el año pasado. De cara a futuro, la rentabilidad esperada de este activo es inferior a la de la renta variable. Según los índices de Bloomberg y Barclays, la expectativa de ganancias para una cartera de bonos global se encuentra en el 3,45%.

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