Una casa victoriana, típica de Londres, se renueva para adaptarse a la vida contemporánea de una familia con hijos, pero sin perder su esencia.

Antes oscura y enclaustrada, esta casa victoriana típica de Londres, se ha beneficiado de los cuidados tan cariñosos que el dúo femenino Penrose Tillbury le ha dado. Rose Hanson y Charlotte Tilbury se propusieron el reto de crear un espacio cómodo y animado, pero también elegante y funcional, para una familia con niños pequeños. “Un lugar donde los niños puedan jugar sin romper nada, donde se sientan bien, en un entorno sofisticado”, aseguran. “Obsesionadas” con los baños parisinos y la estética francesa en general, las interioristas diseñaron un ambiente similar al de su último viaje a Francia: “minimalista, sin ostentaciones y realzado por pequeños detalles como accesorios de lujo”.

salón de una casa victoriana con sofs ventanal y chimenea.

El acogedor salón gira en torno a una chimenea y una típica bow window. Las paredes están vestidas con Jonquil de Edward Bulmer, la carpintería en Picture Gallery Red de Farrow & Ball y la alfombra de Sinclair Till. Mesa de centro de Maison Lancel de los años 70 en latón y cristal, suspensión contemporánea en porcelana esculpida de la colección Aerin para Visual Comfort. Dos sofás –uno en terciopelo de Soho Home, el otro a medida Penrose Tilbury x Tallboy en bouclé azul– frente a un par de sillones setenteros procedentes de 1st Dibs. Un gran espejo oval italiano vintage, apliques de Ercole Barovier y cortinas de Imogen Heath.

© Nico WillsUna cocina que no es una cocina cualquiera

“Como solemos decir a las familias con niños, es esencial proporcionar espacio de almacenamiento para todos sus juguetes y manualidades, para que no resten belleza al espacio”, explican. La cocina se ha diseñado teniendo esto en cuenta, al tiempo que se crea un espacio lo suficientemente relajado como para que padres e hijos se sientan a gusto. El objetivo era convertirla en el corazón vibrante de la casa, con grandes armarios a toda altura. “Ni siquiera parece una cocina tradicional”, señalan. “Es un lugar donde los niños pueden sentarse a leer un libro mientras los padres cocinan en la isla”. Se optó por tonos crema y mármol rosa, acentuados con negro brillante “como los tapones de los frascos de perfume”.

cocina con isla muebles blancos taburetes de madera y claraboya.

La cocina se ha diseñado como la estancia central de la casa. La original lámpara colgante Art Decó, la isla hecha a medida en mármol Rosso Alicante y las paredes pintadas en Dimity de Farrow & Ball. Herrajes Penrose Tilbury, banqueta a medida tapizada en terciopelo Jamu Jungle de Dedar y mohair Marci de Sister by Studio Ashby. Apliques vintage y taburetes de bar tapizados en bouclé azul.

© Nico WillsLíneas curvas y tonos rosados

De habitación en habitación, el interior revela suaves curvas, introducidas para romper la estructura lineal. “La casa es profunda y estrecha, por lo que la adición de estas curvas da una impresión de sofisticación, sobre todo gracias a los espejos que compramos en París”, dicen. El comedor, contiguo a la cocina en el estilo clásico de las casas victorianas, ofrece un espacio elegante y acogedor para cenar con la familia, así como para un entretenimiento más formal. Las paredes del salón, vestidas de rosa pálido y rojo con reflejos bronce, también están adornadas con preciosos detalles, espejos y antiguas lámparas colgantes. Toda la estancia desprende un ambiente relajante, realzado por varios sofás, entre ellos un mueble hecho a medida colocado frente al ventanal emblemático de este tipo de viviendas.

comedor de una casa victoriana con mesa redonda chimenea sillas metlicas.

El comedor es, al mismo tiempo, chic y relajado. Mesa de comedor de mármol macizo de inspiración de mediados de siglo de Four Quarters Hom, sillas cromadas de Milo Baughman procedentes de 1st Dibs y retapizadas en jacquard de terciopelo Hymne de Casamance.

© Nico Willsmesa de plata con lmpara blanca chimenea y tapiz en la pared.

La estancia está elegantemente decorada con objetos muy singulares. Un tapiz de terciopelo burdeos de los años 30 cuelga sobre una consola italiana con espejos de la galería Anemone Interiors, de Lia Briamonte.

© Nico WillsEl espíritu del detalle decorativo

Antes de pasar al primer piso, Rose Hanson y Charlotte Tilbury querían enseñar el pequeño aseo de la planta baja. Como suelen decir las arquitectas sobre este tipo de habitaciones, “es un espacio estupendo para animar a los clientes a ser un poco más atrevidos. Nos encantan los enrejados y los motivos griegos, y hemos combinado el papel pintado con la tela”, creando un verdadero pequeño refugio decorativo.

baño con papel pintado verde.

El pequeño aseo de la planta baja tiene papel pintado Pavilion verde de Mrs Alice, combinado con un estor de tela a juego, rematado con una lámpara colgante antigua.

© Nico Willsvestíbulo con barandilla de madera habitación al fondo.

Las escaleras conducen a las plantas superiores, dedicadas a los dormitorios y cuartos de baño. Al fondo, el dormitorio principal.

© Nico Wills

En el dormitorio, la mayor parte del trabajo consistió en modernizar la habitación, empezando por introducir una cama a medida con bonitos flecos, cortinas refinadas y una lámpara de araña para marcar el volumen. “Pusimos una alfombra grande, cojines y otros textiles, pero, de nuevo, fueron las lámparas y las obras de arte las que realmente dieron carácter a la habitación”. En el espíritu de sofisticación que guió toda la renovación, los armarios se adornaron con cuadros de un artista, que también creó los detalles del techo del cuarto de baño.