Flavio Cobolli (22° del ranking mundial) fue una pieza clave en la consagración de Italia como tricampeón de Copa Davis. Hilvanó triunfos en fila contra el austriaco Filip Misolic (79°) por 6-1 y 6-3, al belga Zizou Bergs (43°) por 6-3, 6-7 (5) y 7-6 (15), y el español Jaume Munar (36°) por 1-6, 7-6 (5) y 7-5 para asegurar un lugar de por vida en la historia del tenis de su país.
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Al bajar la espuma queda la gloria suspendida en el aire y, en una entrevista con Corriere della Sera, dejó en claro que esto tiene que ser un punto de partida. Su punto de partida: «Mi objetivo es claro: entrar en el Top 10. No sé cuándo ni cómo, pero sin duda, para seguir el ritmo de Jannik (Sinner) y los demás, tengo que trabajar en mis debilidades. Hasta ahora mi carrera ha progresado poco a poco. Creciendo gradualmente, como me gusta. Incluso en competiciones por equipos como la Copa Davis, pero también en la United Cup y la Laver Cup. Primero como reserva y luego como titular. Subí cada escalón sin perder el ritmo. Así es como se construye el camino, y para mí, Bolonia siempre será un punto de inflexión».
Queda descansar y encarar la pretemporada. Pero mantener lo hecho en 2025 no es poco. Jugó 60 partidos con marca de 33-27, se consagró en Hamburgo y Bucarest y llegó a cuartos de final (su mejor resultado en un Grand Slam) en Wimbledon.
Ya se ganó al público de su país («Nunca había sentido una emoción tan grande; un estadio entero coreando mi nombre). Ahora busca romper fronteras: «No tengo que ganar siempre, pero para crecer tengo que jugar. Ganando y perdiendo».

