Después de Puñales por la espalda (2019) y Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion (2022) llega a los cines, de forma limitada, la tercera entrega de la saga de misterio. Puñales por la espalda: De entre los muertos demuestra, por una parte, que Rian Johnson sigue enamorado del género y por otra que no tiene ningún interés en repetir fórmula, por más que el hilo conductor, nuestro perspicaz y peculiar Benoit Blanc se mantenga como polo de atracción.
De entre los muertos deja atrás las filigranas y se apoya más en las interpretaciones y el texto, más afilado y agudo que en la entrega anterior. De hecho la dialéctica es uno de los puntos fuertes de un guión en el que la fe y la herejía están en constante pugna en los diálogos e incluso en el corazón mismo de la resolución de la trama.
La otra gran baza de la película son las interpretaciones: además de un Daniel Craig que sigue sintiéndose cómodo en la piel del detective titular, Josh O’Connor, Glenn Close, Josh Brolin, Andrew Scott, Cailee Spaeny, Kerry Washington, Jeremy Renner, Daryl McCormack y Mila Kunis pasan por aquí para divertirse.
Ésta, como las anteriores, es una película que funciona como homenaje a las novelas y películas policiacas en las que hay que descubrir quién es el asesino pero añadiendo mucho sentido del humor, con alusiones a las historias tramposas de Scooby Doo incluso.
Con la Iglesia hemos topado
El padre Jud Duplenticy es un vocacional sacerdote exboxeador que, después de golpear a un diácono, es enviado a una congregación para servir como ayudante al denostado monseñor Wicks que parece empecinado en expulsar a cualquier nuevo feligrés mientras ata con mano dura a su rebaño fijo, vomitando desde su púlpito toda clase de aberraciones.
Nueve meses después de su traslado, Jud tiene claro que su actitud es nefasta y que, en lugar de haber establecido una comunidad sana, todo gira en torno a intereses económicos y a la cultura del miedo de modo que decide exponerle sus argumentos y apartarlo de su ministerio.
Poco después, en pleno servicio, Wicks se derrumba y fallece, para estupefacción de todos los presentes. El principal sospechoso es ese joven sacerdote que parece querer imponerse para liderar la congregación pero será Benoit Blanc quien tenga que sacar a relucir sus dotes de deducción para descubrir las respuestas a cómo, a manos de quién y por qué Wicks está muerto.
El mismo Jud se ofrecerá a colaborar con la justicia, aunque cada nueva revelación parece inculparlo aún más.
Si hay algo que le gusta a Rian Johnson es jugar con la narrativa y las expectativas de los espectadores y eso es exactamente lo que hace en De entre los muertos. En lugar de poner en el foco pronto a nuestro personaje conocido, se esfuerza por salir por peteneras, convirtiendo al personaje de Josh O’Connor en el verdadero protagonista del relato. Con él se inicia y se cierra la historia. El asesinato viene a poner a prueba su fe, como le sucedió con anterioridad con su rapto de furia y le pasará después cuando reconsidere su vocación a tenor de la deriva de la investigación.
A pesar de tener un reparto muy coral, en realidad la película se centra en menos personajes que en otras ocasiones algo que le da menos oportunidades de brillar a los joyones que hay en el reparto (concretamente habría agradecido más presencia de Andrew Scott, Cailee Spaeny y Kerry Washington).
Con todo y con eso De entre los muertos está muy bien resuelta y, a pesar de sobrepasar las dos horas, deja muy buen sabor de boca. Y es que Johnson combina de maravilla «lo viejo» y «lo nuevo». Es decir, que con todos sus referentes literarios a la espalda, entre los que está por supuesto Poe, pero también Agatha Christie o John Dickson Carr y su The Hollow Man, tiene la audacia de introducir muchos elementos que actualizan la historia como discursos de odio en la era de la desinformación, prácticas deshonestas por parte de aspirantes a políticos trepas o la desarticulación mediante la parodia de muchos de los tópicos de ideologías extremas y muy consolidadas gracias a las redes sociales. El libreto eparte estopa sin pudor, no se deja nada en el tintero, pero es demuestra una gran sensibilidad hacia la fe de cada cual.
Puñales por la espalda: De entre los muertos es la película más madura del conjunto hasta la fecha. Johnson demuestra verdadera maestría combinando y articulando los engranajes de la historia (aunque haga también alguna trampita) y aprovecha su altavoz para denunciar, con mucho sentido del humor, algunos de los grandes problemas de nuestros días.
Valoración
Nota 82
De entre los muertos es la más seria y madura de las tres entregas de Puñales por la espalda. No renuncia al sentido del humor, pero es menos festiva y caricaturesca. Superentretenida, pero armando también un potente discurso en torno a la fe.
Lo mejor
La calidad de las interpretaciones, los juegos de luz dentro de la Iglesia y el mensaje conciliador. Creas o no creas, respeta a los demás.
Lo peor
Arranca despacio. Si tu personaje favorito es Blanc no hace acto de presencia hasta el minuto 45 de metraje. ¡Paciencia!