Los embates de la vida han transformado a Paz Padilla en una mujer fuerte que es capaz de pensar y hablar de la muerte sin miedo. Humorista, actriz, presentadora y empresaria, esta gaditana afincada en Madrid acaba de escribir Alzar el duelo, con el que pretende seguir ayudando a transitar por la vida tras el fallecimiento de un ser querido, y de protagonizar la desternillante película Cuerpos locos.
¿Qué vamos a ver en la película?
Mucho humor. Una adulta se pone en la mente de una niña y al contrario, lo que les permite reconectar y entender la vida de la otra. Cuando ves el mundo desde otra perspectiva te das cuenta de que ni los buenos son tan buenos ni los malos lo son tanto.
En la película comparte cartel con Antonio Resines, que se recupera de un bache de salud. ¿Cómo es trabajar con él?
Es un regalo, le quiero y le admiro mucho porque es uno de los grandes de este país. Durante la grabación le hice muchísimas trastadas porque es el abuelo gruñón más tierno y generoso del mundo. Me gusta ser niña a su lado.
¿Recurre mucho a su niña interior?
¡Necesito volver a ser niña cada día! Cuando estoy en el extranjero aprovecho para poder hacer tonterías por la calle y disfrutar de ese anonimato. Creo que a muchos adultos se les ha olvidado alimentar a ese niño interior, a viajar a ese mundo de fantasía, a ilusionarse por todo y, sobre todo, a decir la verdad como lo hace un niño.
«Cuando estoy en el extranjero aprovecho para poder hacer tonterías por la calle y disfrutar de ese anonimato»
¿No cree que decir la verdad tiene un coste demasiado alto?
Es posible, sí. Emocionalmente a mí me ha pasado factura pero la verdad siempre acaba floreciendo. En una ocasión, Paolo Vasile me dijo que él había aprendido a saber lo que no tenía que decir y yo sigo sin querer aprenderlo. Es que no quiero fingir, quiero seguir siendo clara aunque haya gente que no lo entienda. Por ejemplo, si te digo «te quiero» es porque lo siento desde el corazón. Prefiero gestionar una verdad a vivir en una mentira.
¿Aunque la verdad le duela?
Lo que duele es la vida. Yo no quiero vivir autoengañándome o creyéndome alguien que no soy ni vivir en una mentira continua. Conozco a mucha gente que cree que es buena persona y es todo lo contrario.
¿Usted reflexiona sobre los errores?
Medito mucho todos los días y ahí es difícil escapar de todo lo que has hecho o no has hecho. Por eso he decidido escribir Alzar el duelo para, desde mi humilde experiencia, ayudar a la gente a convivir con la parte más difícil de la vida.
¿Lo hace de forma intuitiva o se instruye?
¡No paro de estudiar! Ahora, por ejemplo, me he metido en el máster de resiliencia y trabajo sobre el inconsciente. Tengo maestros como Javier García Campayo, Luis Gutiérrez Rojas o Rafael Santandreu. Además también hago cursos de neurociencia con Nazareth Castellano.
¿Es usted realmente tan espiritual?
Sí porque he descubierto que somos tres cuerpos: el físico, el mental y el espiritual. Cuando uno de los tres no va bien, todo se desmorona. Hay que entender el motivo por el que estamos aquí, dónde se van los que se mueren…
«He descubierto que somos tres cuerpos: el físico, el mental y el espiritual. Cuando uno de los tres no va bien, todo se desmorona»
¿Alguna vez duda de usted misma?
Hay veces que mi parte racional impera sobre la espiritual. Tengo luchas internas, claro que sí, porque en ocasiones me planteo que la vida se acaba con la muerte. Sin embargo, después de hablar con tantos maestros, llego a la conclusión de que al morir no se acaba todo.
¿Tiene señales que le hagan creer en que los muertos están aquí aunque en otro plano?
Sí, por supuesto. Yo tengo señales de mi hermano Luis, de mi madre y de mi Antonio. Esto no es exclusivo mío: hay mucha gente que recibe esas señales de sus seres fallecidos.
¿Ha tenido alguna experiencia extrasensorial?
Sí. La meditación te hace estar muy conectada con la conciencia y a veces tienes meditaciones superreales. La meditación azul, por ejemplo, te hace conectar con los seres queridos que ya no están.
«Hay veces que mi parte racional impera sobre la espiritual, pero después de hablar con tantos maestros, llego a la conclusión de que al morir no se acaba todo»
¿Ha llegado a conectar con ellos?
Sí, y es muy bonito. Cuando murió mi hermano me fui a un retiro durante diez días y, tras ese periodo en el que viví cosas muy especiales, los maestros me dijeron que había conectado con él. Yo no puedo confirmar que esto sea al 100% así porque la ciencia llega hasta un punto, pero es lo que yo he vivido.
¿Le han llamado loca muchas veces?
Alguna vez han pensado que estoy colgada, pero yo creo que la neurociencia está avanzando tanto y se están demostrando tantas cosas que afortunadamente el pensamiento general ha cambiado. Cuando alguien me dice que estoy colgada yo respondo con información científica.
¿Piensa en su muerte?
A diario. He aprendido que si pienso en mi muerte puedo valorar la vida. Al despertarme me doy cuenta que estoy viva y que puedo hacer cosas cotidianas. Puede resultar un tópico, pero valoro todo lo pequeño porque mi Antonio se despertó un día y no podía andar, ni hablar… Soy terrestre y vivo con miedos pero cuando pierdes el miedo a la muerte le pierdes el miedo a todo.
En esta forma de pensar, ¿le cabe el odio o el rencor?
La rabia hace mucho daño porque genera cortisol y, sinceramente, no quiero vivir inflamada. Luchar contra lo que no puedo cambiar ni evitar solo me hace daño a mí. He aprendido a poner el amor y la compasión por delante.
¿Sabe el dinero que tiene en la cuenta?
Por supuesto. Tengo un colchón cómodo para poder vivir tranquila sin trabajar, pero a mí me encanta mi trabajo.
¡Pero si dijeron que estaba usted arruinada!
Sí, lo leí pero nada de eso es cierto. De hecho a mi hija le he dicho muchas veces que podría tomarse la vida con más calma, que no necesita trabajar tanto, pero lo lleva en la sangre.
«Luchar contra lo que no puedo cambiar ni evitar solo me hace daño a mí»
¿Se da muchos caprichos?
No soy derrochadora, nunca he pensado en gastarme dinero en un barco o en unas vacaciones carísimas en hoteles a los que solo voy a dormir.
¿Cómo lleva lo de ser empresaria?
Muy bien, aunque ahora NoNiNa lo lleva casi todo ya Ana. Yo estoy para la toma de decisiones importantes pero Ana es la que gestiona todo de una manera espectacular. Por cierto, la revista mujer.es nos acaba de dar un premio por nuestro perfume.
¿Es usted feliz?
Tremendamente, porque la felicidad está dentro de ti. Si la felicidad fuera tener cosas, la venderían en El Corte Inglés, y yo tengo amigos millonarios que no pueden dormir por la noche.