Esta historia con final feliz adquirió ritmo con el estallido de la Guerra Civil en 1936. Un grupo de militantes anarquistas y republicanos asaltó e … incendió la parroquia de los Santos Juanes, destruyendo gran parte de sus obras de arte, entre ellos los frescos de la bóveda, obra del pintor cordobés Antonio Palomino hace más de 300 años. Pero lo cierto es que el relato debería arrancar en 1900, con la apertura de un taller en el Portal Nou. Su impulsor no sospechaba que inspiraría a toda una estirme de técnicos en creación y restauración de diferentes estructuras artísticas, especialmente a su nieta. «Yo de pequeña iba por allí y en esos años nació mi ilusión de restaurar, de realizar trabajos como este», asegura Pilar Roig, catedrática de la UPV, y responsable de la restauración pictórica del templo ubicado junto al Mercado Central.
Ambos edificios integraban un triángulo que en el siglo XVII era el centro neurálgico de Valencia que completaba la Lonja. Ahora la ciudad, en pleno siglo XXI, vuelve a disponer de ese epicentro social gracias a una actuación en la que Pilar Roig ha hecho un tándem perfecto con el arquitecto Carlos Campos. Tras años de avatares, entre los que está ese devastador incendio o la desaparición de los frescos de la bóveda central a mediados del siglo XX y que aún busca la Interpol, en el último lustro se ha recuperado los Santos Juanes. Podría decirse que casi 90 años después del cruel asalto e incendio la iglesia luce con más fulgor que en 1936. Ha hecho falta un lustro de intenso trabajo y una inversión de 8,2 millones de euros por parte de la Fundación Hortensia Herrero.
Esta historia queda resumida en ‘Barroc’, una experiencia inmersiva, que puede asemejarse a Bombas Gens o a la muestra del Santo Cáliz que se pretende llevar a cabo, que dura 15 minutos. Este producto audiovisual podrá verse cinco veces a la semana proyectado en los propios muros de los Santos Juanes: los jueves y los viernes a las 18 y las 19 horas, y los sábados a las 10. Este primer fin de semana, el pase será el domingo 30 a las 17. La entrada costará 15 euros, y el resto del tiempo, salvo en los momentos en los que se oficie misa, el acceso se cobrará a 13 euros. Ese material, calificado como el «regalo extra» a la parroquia, ha costado alrededor de 1,5 millones, lo que eleva a casi 10 millones la inversión de la Fundación Hortensia Herrero.
Los Santos Juanes, de origen medieval, reconstrucción gótica tras su primer incendio (ha sido víctima del fuego hasta en tres ocasiones) y reforma barroca, renace ahora del ataque de 1936 gracias aen buena parte a las nuevas tecnologías del siglo XXI. Son 800 años de historia que perduran y se proyectan, nunca mejor dicho, por un sinfín de hechos algunos casuales. Y por la insistencia popular. «No habíamos acabado la restauración de San Nicolás y la gente me paraba por las calles y me decía: ‘Mira cómo está la iglesia de Sant Joan del Mercat, y ‘Oye, la quemaron en la guerra y es preciosa’ », ha relatado una pletórica, feliz y satisfecha Hortensia Herrero: «Ahora el andamio que la ha presidido tantos años ha desaparecido, los cimientos se han reforzado y podemos admitar los frescos de Palomino en la bóveda central».
Y esto es en parte, en muy buena parte, gracias a una iniciativa y a la generosidad de un fotófrafo aficionado, Juan Alcón. «Él tomó unas instantáneas en blanco y negro y se las regaló a mi padre», ha recordado Pilar Roig. A partir de ahí, el equipo liderado por la catedrática del departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales la UPV, ha coloreado la obra de arte utilizando la paleta de palomino. Sobre la bóveda blanca, y cuando no se proyecte ‘Barroc’, se podrá observar el resultado de este trabajo gracias a las nuevas tecnologías.
Estos son los frescos a los que se perdió la pista en 1963, tras extraerlos para su restauración en Barcelona, de donde nunca regresaron y cuyo paradero sigue siendo un enigma. El resto de las pinturas que sí se pudieron conservar pierdieron parte del colorido a causa del fuego. El equipo restaurador ha querido ponerlas en valor, pero manteniendo s estado tras el incendio de 1936. Llama la atención el color uniforme del muro interior del óculo, del que no se conserva ninguna fotografía y, por lo tanto, en lo único en lo que no se ha podido actuar.
«La intervención en las fachadas de la iglesia de Santos Juanes ha tenido como objetivo la recuperación de la imagen del edificio, compendio de historia y arte, en un espacio urbano especialmente significativo. Se hizo un importante trabajo de consolidación de sus muros y elementos de decoración y cantería, teniendo en cuenta que la mitad de sus fachadas, las situadas a norte y oeste, no habían sido restauradas en mucho tiempo«, ha explicado Carlos Campos sobre la recuperación arquitectónica y que ha sido ejecutada por la empresa Estudio Métodos de Restauración (EMR). »La recuperación de los ventanales ojivales, de gran dimensión y que quedaron cegados en la transformación barroca, o la funcionalidad de las gárgolas originales, son aspectos de especial trascendencia para hacer visible la larga historia y vicisitudes de este templo, teniendo en cuenta que en su interior conserva la unidad de estilo implantada en el siglo XVII«, ha resaltado.
Los Santos Juanes es un espacio con más brillo que hace cinco años. Un edificio para resaltar el patrimonio artístico de la Comunitat y los valores de la fe cristiana. Ciencia, arquitectura y arte unidos de la mano para crear un espacio inmersivo único en Valencia donde no faltan detalles. Por ejemplo, un enorme espejo para observar, sin necesidad de girar de forma incómoda el cuello hacia arriba. O unos paneles explicativos, que estarán disponibles durante unos meses, que resumen la historia del templo y las intervenciones realizadas hasta la que acaba de finalizarse en este noviembre de 2025. «En un día como este me vienen a la mente tres palabras. Gratitud a todos los que habéis participado en este magnífico trabajo; felicidad de poder admirar esta obra que contemplan nuestros ojos y toca nuestro corazón elevándolo a lo más alto, que es Dios; y compartir, porque esta belleza no es para guardarla bajo llave sino abriendo las puertas dell templo», ha asegurado Gonzalo Albero, párroco de los Santos Juanes.