Rory McIlroy, durante la última ronda del Abu Dhabi HSBC Championship. (© Golffile | Fran Caffrey)
Rory McIlroy ha vuelto a pronunciarse sobre el estado del golf profesional masculino y, lejos de ofrecer señales de acercamiento, ha reconocido que no está seguro de que el PGA Tour y LIV Golf vuelvan a encontrarse en un mismo escenario. El norirlandés intervino en el CEO Council Forum de CNBC, donde analizó la situación del deporte casi dos años y medio después del intento de acuerdo entre PGA Tour, DP World Tour y el Fondo de Inversión Pública saudí (PIF).
Según McIlroy, los circuitos “nunca han estado más lejos” de la colaboración. Un diagnóstico que contrasta con su propio recorrido: pasó de liderar la oposición a LIV en 2022 a adoptar una postura más pragmática con el paso del tiempo. Rory también ha querido recordar que otras disciplinas llevan décadas divididas, como el boxeo o el automovilismo en Estados Unidos, y advierte que el golf podría seguir el mismo camino: “Para el golf sería mejor que hubiera unificación, pero con lo que ha pasado estos años será muy difícil”.
Durante la conversación, McIlroy repasó también su victoria en el Masters y su actividad empresarial, aunque sus comentarios sobre el futuro del ecosistema profesional volvieron a centrar la atención. El número dos del mundo insistió en que su posición sigue alineada con la estructura tradicional del PGA Tour, y apuntó a un factor clave para entender el actual bloqueo: el nivel de gasto del proyecto saudí.
En el bando contrario la postura es muy similar. Bryson DeChambeau ha reconocido también esta misma semana que las posturas están muy lejos de reconciliarse. El norteamericano también reconoce que le gustaría la unificación, pero no cree que sea factible en el corto o medio plazo.
Rory tiene claro quienes son los culpables de la situación. El norirlandés aseguró que los responsables de LIV “han actuado de forma irracional en términos de capital y dinero gastado” y avisó de que la inversión necesaria para mantener el circuito no va a frenarse: “Han pasado cuatro o cinco años y no ha habido retorno. Muchos contratos están por vencer y los jugadores pedirán la misma cifra o incluso más. Si han gastado cinco o seis mil millones, van a tener que gastar otros cinco o seis solo para mantenerse”.
Con todo, McIlroy subrayó que se siente cómodo en el PGA Tour y destacó el liderazgo del nuevo comisionado, Brian Rolapp, a quien atribuyó el impulso de una dirección clara y estable para el circuito. Según dijo, la mayoría de jugadores comparten esa sensación de confianza.
A falta de avances en las negociaciones entre las partes, las palabras de McIlroy vuelven a colocar el foco en un escenario que continúa sin señales de reconciliación. El golf masculino sigue partido en dos, y ni siquiera una de sus voces más influyentes ve un camino sencillo para reconstruir el puente.