La Audiencia Provincial de Madrid ha dictado una sentencia que marca un antes y un después en la protección de la intimidad de los menores frente a los medios de comunicación. Óscar Cornejo y Adrián Madrid, productores de La Osa —la compañía responsable de las tardes de TVE—, han sido condenados a dos años de prisión, al pago de una indemnización de 200.000 euros a Rocío Flores y a dos años de inhabilitación profesional por revelar en televisión detalles del episodio que protagonizó con su madre cuando aún era menor de edad.

Más allá de los condenados, la resolución compromete a tres actores clave de la televisión española: RTVE, por mantener contratados a los productores; La Osa, cuyo principal cliente es ahora la cadena pública; y Mediaset, que emitió el documental en Telecinco y puede ser responsable subsidiaria. Para entender las implicaciones de este fallo, analizamos siete claves.

1. Los condenados

Óscar Cornejo y Adrián Madrid llevan décadas marcando la pauta en la televisión generalista. Han estado detrás de algunos de los formatos más populares y polémicos del entretenimiento: Aquí hay tomate, La Noria, Sálvame o Deluxe, espacios que definieron buena parte del concepto de televisión del siglo XXI en España, especialmente la rosa.

Tras forzarles a la venta de su participación en La Fábrica de la Tele a Mediaset, su antigua productora fue liquidada y ambos emprendieron un nuevo proyecto creando Fabricantes Studio y luego La Osa Producciones, desde el que recuperaron presencia en la televisión pública a través de RTVE.

Actualmente, La Osa produce los programas vespertinos Directo al grano y Malas lenguas, convertidos en referentes de la franja de tarde de la cadena pública. La condena por revelación de secretos no solo afecta a su reputación y trayectoria, sino también a su actividad presente. La incógnita sobre si podrán seguir liderando sus proyectos genera incertidumbre tanto en términos legales como respecto a la confianza del público y de la propia cadena, que debe decidir si mantiene a unos productores condenados pero aún activos en el sector.

2. RTVE y el riesgo de comprometerse

La sentencia compromete directamente a RTVE, situada ahora en el centro de la polémica. Como principal cliente de La Osa, la cadena pública afronta la difícil decisión de mantener a Cornejo y Madrid al frente de sus programas vespertinos a pesar de la condena judicial. Aunque los productores recurrirán el fallo y este aún no es firme, la presión mediática y las críticas por motivos éticos y de responsabilidad social se intensifican.

La cuestión no es solo legal, sino reputacional: ¿cómo justificar que unos productores condenados por vulnerar la intimidad de una menor continúen dirigiendo contenidos de primera línea? La situación pone a prueba la gestión de riesgos de la corporación, su política de contratación y la coherencia entre sus mensajes sobre la protección de derechos y el tipo de entretenimiento que ofrece.

La polémica llega, además, en un momento especialmente sensible, marcado por la creciente visibilidad de la defensa de los derechos de los menores y su protección frente a la explotación mediática. Cada paso que da RTVE será observado con lupa.

3. La Osa y su dependencia de RTVE

La Osa Producciones también queda comprometida. Su dependencia casi exclusiva de RTVE convierte cualquier decisión de la cadena en un riesgo potencial para la estabilidad de la productora. La condena añade presión, ya que la inhabilitación especial de dos años impediría que Cornejo y Madrid continúen ocupando roles directivos en los programas que producen.

Para mantener sus proyectos, La Osa podría verse obligada a reestructurar internamente la compañía, delegando la dirección en terceros mientras sus fundadores recurren la sentencia.

4. El delito de revelación de secretos

La Audiencia Provincial considera a Cornejo y Madrid criminalmente responsables de un delito de revelación de secretos. Los documentos difundidos en el documental Rocío, contar la verdad para seguir viva contenían información sensible extraída de un expediente judicial de menores.

La difusión de esos datos personales e íntimos, sin el consentimiento de la joven, afectó gravemente a su esfera privada y familiar.

5. La defensa de los condenados

Los productores proclaman su inocencia y anuncian que recurrirán la sentencia. Alegan que el juzgado de instrucción archivó inicialmente la causa y que otros procedimientos similares fueron desestimados. Sin embargo, la Audiencia considera necesarias tanto la indemnización como la pena de inhabilitación para reparar el daño moral sufrido por Rocío Flores.

6. Mediaset y la responsabilidad subsidiaria

Mediaset España tampoco queda al margen. El documental que originó la condena se emitió en Telecinco, lo que convierte a la cadena en responsable civil subsidiaria, junto con Radical Change Contents. La sentencia subraya que Telecinco obtuvo un beneficio destacado de audiencia, por lo que deberá hacerse cargo de la indemnización si los productores no pueden asumirla.

El fallo recuerda a las televisiones privadas que la emisión de contenido sensible relativo a menores sin autorización puede acarrear graves consecuencias legales y económicas.

7. Protección de la intimidad y coherencia mediática

La Audiencia destaca que la edad de la víctima es determinante: los hechos ocurrieron cuando Rocío Flores era menor, y la información estaba incluida en un expediente judicial confidencial. Que los sucesos fueran conocidos no justificaba su difusión.

La sentencia enfatiza el daño moral sufrido: «Se ha estigmatizado a la perjudicada por un suceso aislado ocurrido cuando era menor de edad, vulnerando su honor, su intimidad, su propia imagen y obstaculizando su derecho a la reinserción social».

El caso también revela una incoherencia ética en la industria mediática. Durante años, los mismos productores se burlaron de figuras como Antonia Dell’Atte en Sálvame, ridiculizando y exponiendo su vida privada. Hoy, en Directo al grano, le dan espacio para denunciar maltratos y convertirse en referente contra la violencia de género. Este giro —positivo para visibilizar a las víctimas— evidencia, sin embargo, cierto oportunismo y plantea sombras sobre la coherencia editorial.

Futuro

Por ahora, Óscar Cornejo y Adrián Madrid recurrirán la sentencia, confiando en que la Justicia les dé la razón. RTVE se encuentra en una situación delicada: aunque la condena siembra dudas sobre la continuidad de los productores al frente de los programas vespertinos, todo apunta a que la cadena resistirá dejar de contratarlos mientras el fallo no sea firme.

La Osa, cuyo principal cliente es RTVE, seguirá vinculada a la corporación mientras dure esta relación, aunque deberá evaluar posibles reestructuraciones internas para cumplir con la eventual inhabilitación de sus fundadores.

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