Stephen Curry es prácticamente la única razón por la que los Golden State Warriors siguen sosteniendo su actual proyecto para pelear por la quinta conquista con la que coronar un imperio que ha ganado cuatro anillos en los últimos 10 años. Uno que incluso con el mejor tirador de todos los tiempos se sostiene con pinzas y corre el peligro de venirse abajo. 

La duración de la lesión de Curry no es desde luego para que suceda ya lo segundo, pero sí para que tiemblen los cimientos: la estrella, que se retiró el jueves del partido contra los combativos Houston Rockets, sufre una contusión del cuádriceps y estará por lo menos una semana de baja pues será revaluado en siete días. Curry entra a una enfermería en la que ya se encuentran otras estrellas como Giannis Antetokounmpo y Victor Wembanyama en un primer mes plagado de lesiones en la NBA. 

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Más responsabilidad para el amigo de Neymar
Jimmy Butler

La baja de Steph como mínimo por una semana supondrá que se pierda por lo menos tres partidos, una noticia nada buena para los Warriors viendo lo justo que van el Oeste y su dinámica, octavos con 10-10 y cuatro derrotas en los últimos cinco partidos. 

Stephen Curry se perderá los encuentros ante Pelicans, Thunder y Sixers y llegaría justo a los dos partidos del fin de semana de esta semana próxima ante Cavaliers y Bulls. Golden State ya está lidiando con lesiones de hombres importantes como Jonathan Kuminga y Al Horford, quienes no tienen problemas graves pero no tienen fecha de retorno, lo que pone aún más responsabilidad sobre Jimmy Butler. 

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Curry, de 37 años, promedia esta temporada 29 puntos, 3,5 rebotes y 4 asistencias con un 48% en tiros de campo y un 40% en triples con un volumen de 12 intentos por encuentro. Cifras de estrella aún en su apogeo en unos Warriors que se pueden permitir en estos momentos no tenerle.