LeBron James está inmerso en su 23ª temporada en la NBA, lo que le convierte de forma oficial en el jugador que más ha disputado de la historia en solitario, dejando atrás a Vince Carter. Camino de los 41 años, que cumplirá el próximo 30 de diciembre, la estrella sigue en una forma envidiable para su edad, lo que le convierte en uno de los deportistas con mejor nivel en esta longevidad de todos los tiempos. Sigue batiendo récords, sigue a un gran nivel y sigue jugando al baloncesto, esquivando de todas las formas posibles e imaginables una retirada que nunca llega a pesar de los amagos y sin ser para nada un estorbo, sino un jugador que aporta más que la mayoría y que tiene una sapiencia y un conocimiento del juego como pocos antes que él. Generacional y único, se mire por donde se mire.
Ahora bien, todo llega y LeBron tiene ahora dos vertientes abiertas: por un lado, diversas fuentes han asegurado que la estrella todavía no tiene claro si esta será o no su última temporada en activo. En algún momento tendrá lugar el final del camino y parece que el Rey no descarta decir adiós al finalizar el curso baloncestístico 2025-26 de la NBA. Eso sí, todavía no hay nada oficial y hay una cosa que debe ser tenida en cuenta: sería muy raro, teniendo en cuenta la personalidad y el historial de James, que decidiera decir adiós sin su particular farewell tour, esa gira de despedida en la que sería ovacionado allá donde pasara. Pero este es su último año de contrato (cobrará más de 50 millones de dólares) y nadie sabe nada de su futuro. Ahí queda eso.
Por otro, las dudas de LeBron (y de su eterno entorno, que aparece hasta en la sopa) consiste en los descansos. La estrella se perdió los primeros 14 partidos de regular season por problemas físicos y sin empezar en la jornada inaugural por primera vez en su carrera. A los Lakers les quedan 65 partidos por delante. Y James deberá disputar al menos 62 de ellos para ser elegible para los premios de final de temporada según lo establecido en el último convenio. Es decir, sólo se puede permitir tres ausencias más. Algo que no afecta al All Star, pero sí a todo lo demás. Mientras hablamos de un jugador que el año pasado entró en el Segundo Mejor Quinteto y que quedó sexto en las votaciones para el MVP, disputando la friolera de 70 encuentros con 40 primaveras. Casi nada.
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Ahora bien, el Rey tendrá que sopesar. Las distinciones son el pan de cada día de la NBA, pero seguramente ni llegando a la mágica cifra de 65 asaltos optaría a nada, aunque promedia 17,7 puntos,5 rebotes y 8,7 asistencias y en el último partido de los Lakers se fue a un 25+6+6 y su nivel podría ir en ascenso. Pero LeBron podría optar, si es que evita lesiones, por descansar para llegar fresco a los playoffs. Al fin y al cabo, los angelinos están 13-4, segundos de la Conferencia Oeste, invictos en la NBA Cup (y clasificados para los cuartos de final) y con motivos para ser optimistas, algo que suelen ser casi por tradición. ¿Qué hará entonces la estrella? Veremos. Quizá descanse para estar bien al final. O no. Con él, nunca se sabe. O quizá se acabe retirando. El debate interno es consigo mismo. Son, en última instancia, las dudas de LeBron.
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