El dramaturgo y director de teatro Juan Mayorga llevó el año pasado a los escenarios su obra ‘La colección’, donde un matrimonio se pregunta qué … pasará con todas las piezas de arte que han acumulado a través de los años cuando ellos ya no estén. Este texto ha servido de inspiración para organizar la muestra ‘De la colección no se vuelve’, selección de 55 piezas de otros tantos artistas y colectivos, muchos de ellos consagrados, pertenecientes a la colección de BilbaoArte. Todos han pasado por este centro de producción artística en algún momento de sus 27 años de historia, es el caso de Ignacio Sáez, Eduardo Sorrouille, Dora Salazar o June Crespo, entre muchos otros.
Nerea Ayerbe y Jaime Cuenca son los comisarios de la exposición –abierta desde ayer y hasta el 1 de febrero en Uribitarte 40–. Asistieron en el Arriaga a la pieza teatral de Mayorga y salieron «fascinados». De ella sacaron ideas para organizar el medio centenar de obras en cuatro estancias, como ellos prefieren llamarlas en vez de salas. Cada una con un título extraído del texto del dramaturgo (que participará en la clausura de la exposición con una conferencia). «Hemos elegido –explican– entre las más de 600 piezas de la colección de BilbaoArte intentando que la selección fuera lo más amplia y diversa posible en cuanto al momento de creación en estos 27 años, al estilo y las técnicas empleadas: hay mucha foto, vídeo, escultura, instalación, grabado…».

La primera estancia, ‘El tiempo que hay entre sus cosas’.
Yvonne Iturgaiz

Añaden que han querido huir de la disposición actual y contemporánea de salas y museos, «donde se pone una obra de arte y hay siempre mucho aire, mucho espacio. Planteamos que las obras estuviesen expuestas de forma abigarrada, como en las pinacotecas barrocas antes de que se expandiera la ordenación cronológica por escuelas y autores. Que estuviesen relacionadas entre sí a muchos niveles, unas veces cromático, otras de escala o de contenido de las piezas». En la primera de las estancias, ‘El tiempo que hay entre sus cosas’, cuelgan piezas como la fotografía de una mujer desnuda sobre una gran piedra en el bosque, titulada ‘Buscando un lugar para morir I’ (2007), de Cristina Ferrández Box; el lienzo ‘Ataque mercenario’ (1999) de Fermín Moreno, la inquietante foto ‘A cuatro patas; si dices algo ahora te creeré’ (2002), de Eduardo Sorrouille, o la imagen ‘Sin título’ (2005) de Ignacio Sáez, que muestra una calle de noche.

Escultura ‘Sin título’ (2004), de Kiko Miyares, en la primera sala.
Una caseta de madera recibe al visitante en la segunda estancia, bautizada como ‘Salvar lo necesario’. Fabricada con maderas por Helí García, esta ‘Treehouse’ (2021) se combina con tres pirograbados y un pequeño óleo del mismo autor sobre el concepto de casita en el árbol. Explica Ayerbe: «Cualquier colección supone un intento de poner orden frente al caos, y puede ser un lugar donde protegernos, donde decir, mira, colecciono sellos y los tengo en esta caja y con este orden. Nos da seguridad. Es algo que hacen los niños desde muy pequeños, guardar sus tesoros en una cajita. Y por eso la pieza que domina esta estancia es esa caseta, reproducción de una especie de choza que construyó el artista de pequeño con su hermano y con su primo, como un refugio».
En esta misma sala que rezuma la idea de buscar cobijo en medio del apocalipsis, conviven el collage de las destartaladas ‘Ciudades de juguete’ (2005) de Greta Alfaro, el cuadro de gran formato con un edificio en ruinas titulado ‘Babel’ (2018) de Leticia Gaspar, o las fotos de la mujer encerrada quince veces en un tarro de cristal tituladas ‘Botes’ (2000), de Carmen Olmos.

La segunda sala,

‘Algo nuevo en las otras’ es el título de la tercera sala. Aclaran los comisarios: «La idea es que cada nueva pieza que se incorpora a una colección provoca algo en las que ya están. Por un lado se relaciona con ellas porque se supone que algo tienen en común, porque si no, no formaría parte de esa colección. Pero a la vez modifica la posición de cada una. Y se pueden llevar bien o mal entre ellas; de ahí la idea de conflicto, extinción, dualidad que vemos aquí. Hay obras que van en pareja o muestran a una pareja, como esta foto ‘Sin título 6’ (2004) de Kepa Garraza, donde vemos dos personas y que ha pasado algo terrible, aunque no sabemos qué».
En las paredes de esta misma estancia, destaca un gran retrato de Javier Riaño, director de BilbaoArte, titulado ‘Cuando ve lo que ha pasado’ (2011). Fue pintado por su hija, Ana Riaño, dentro de una serie que hizo de escenas cinematográficas clásicas, en este caso ‘Psicosis’ de Hitchcock. Un poco más allá, un hombre con gran parecido a Jude Law yace en tensión con los pies sobre una caja y las venas del cuello hinchadas. Es la foto ‘El observatorio’ (2012), de Elssie Ansareo. «La artista se aproxima a la idea de la histeria como enfermedad supuestamente solo de mujeres diagnosticada en el siglo XIX. Algunas hacían esto que se ve aquí, lo llamaban el ‘arco de la histeria’, y se documentaba con fotografías, se creaban protocolos psiquiátricos… Lo que hace la artista es revertir esos condicionantes de género y retrata solo a hombres en esa postura», explica Ayerbe. Al lado, el gran cuadro vertical con chica absorta en la lectura mientras camina titulado ‘Secuencia imaginada. Nivel 4’ (2010), de Lourdes de la Villa Liso.

La cuarta estancia, la sala negra.

La cuarta y última estancia, ‘Un secreto del que la colección es máscara’, tiene las paredes negras. «Queríamos mantener esa idea del ‘black box’, la caja negra –desvelan los comisarios – para que fuera un espacio misterioso. Dice Mayorga que toda colección es máscara de un secreto, queriendo decir que los propósitos, las intenciones, los objetivos que se ponen en marcha con una colección a veces son inconfesables. Siempre hay un secreto oculto. Y cuando un artista te explica su obra, siempre va a haber cosas que no te cuente. Una obra de arte no es una señal de tráfico, que te dice todo, siempre queda un resto enigmático. Y por eso el negro, la oscuridad».
De ahí que muchas de estas imágenes sean nocturnas, entre ellas, la foto ‘Adiós Madrid’ (2000), de Alejandro Arteche; las inquietantes imágenes ‘Dentro, in’ (1998) de Miguel Ángel Gaueca, y ‘Switch off all devices’ (2008), de Carlos Irijalba. También asusta la serigrafía ’30 de enero de 2013, Lenin tenía razón, Mr. Goebbels’ (2013), de Pau Figueres, aunque solo sea por el título.
LOS ARTISTAS DE LA COLECCIÓN EN SUS SALAS

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Estancia 1
Cristina Ferrández Box, Cristina Fonsaré, Helena Goñi, Amaia Gracia Azqueta, Aitor Lajarín, Erramun Landa, Ara Méndez, Kiko Miyares, Idoia Montón, Fermín Moreno, Iñaki Sáez, Eduardo Sourrouille, Jelena Sredanovic. -
Estancia 2
Alberto Albor, Greta Alfaro, Andrew Gangoiti, Helí García, Leticia Gaspar, Ignacio Goitia, Edurne González Ibáñez, Patrik Grijalvo, Jorge Isla, Carmen Olmos, Jorge Rubio, Iker Serrano. -
Estancia 3
Izaskun Álvarez Gainza, Elssie Ansareo, Naia del Castillo, Lourdes de la Villa Liso, Kepa Garraza, Jabier Herrero, Gala Knörr, Ibai León/Sara Campillo (Atakontu), David Martín Angulo, Nacho Martínez Górriz, Ana Riaño, Ixone Sádaba, Dora Salazar. -
Estancia 4
Alejandro Arteche, Erika Barahona, Nuria Batalla, June Crespo, Pau Figueres Ortiz, Miguel Ángel Gaüeca, Carlos Irijalba, Irune Jiménez Orbea, Francisco Navarrete, Lezuri Ormazabal, Txuspo Poyo, Mara Reguilón, Mabi Revuelta, Begoña Zubero.