En las últimas décadas, el golf se ha convertido en un deporte con un absoluto crecimiento exponencial en España, pero hubo un tiempo muy lejano en el que los jugadores nacionales brillaban por su ausencia. Hubo un pionero que, de manera rudimentaria y aprendiendo casi de forma autodidacta, se convirtió en una leyenda de nuestro país gracias a los mayores éxitos internacionales que nadie podría imaginar. Severiano Ballesteros cambió el golf para siempre.
El cántabro fue el primer europeo y el jugador más joven de todos los tiempos en ganar el Masters de Augusta, donde esa imagen con la chaqueta verde ya es una de las más importantes de la historia de España. Igual que aquellos gritos de «la metí, la metí» cuando embocaba el último y definitivo putt para ser campeón del Open Británico. Su impronta y el impacto que tuvo Seve pronto se convirtió en un aliciente para que en España despegara el golf a lo grande.
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Rubén Rodríguez
Jugadores como Miguel Ángel Jiménez, José María Olazabal, Sergio García o, más recientemente, Jon Rahm se inspiraron de manera inigualable con El Genio de Pedreña para ya formar una estirpe de golfistas españoles. Y, ahora, un joven de 21 años es el gran jugador del futuro, un deportista que no solo lo tiene todo para triunfar en un corto periodo de tiempo, sino que, además, está tocado por la mano del propio Seve. Y es que la historia de Ángel Ayora así lo confirma.
Ayora siempre amó el golf desde que era un niño, con el deportista cántabro como gran referente en su vida. Comenzó a jugar cerca de su Marbella natal y, de familia humilde pero convencido de sus posibilidades, pronto comenzó a demostrar en torneos amateur que tenía algo diferencial, especialmente en las distancias largas, donde se confirmaba que era un gran pegador. Su evolución fue tan brillante que, con solo 19 años, dio el salto al circuito profesional.
Ahora cuenta con 21 años y empieza a sonar como uno de los jugadores que pueden pelear por tocar metal a muy corto plazo entre los mejores. Y lo más importante: Ayora tiene las ideas muy claras. Ha rechazado en varias ocasiones a LIV Golf y su primer gran sueño es hacer historia en el PGA Tour. La lástima ha sido que este año no ha conseguido la tarjeta que daba acceso al circuito norteamericano por muy poco. Pero será cuestión de tiempo que lo logre.
Sobre todo, porque es un golfista especial. En este 2025, no solo ha sido el segundo mejor rookie de toda la temporada, sino que puede presumir de ser el golfista que más veces ha acabado en el Top Ten y el que más birdies ha logrado a lo largo del año. Si a eso le sumamos la enorme pegada que tiene, el swing tan acertado con el que cuenta y el perfecto juego de tee a green que ha demostrado, Ayora tiene muchas papeletas para poder ser un referente mundial en los próximos años.
Pero, detrás de todo ello, hay un secreto extra: Severiano Ballesteros. Y es que el cántabro no solo es su referente e inspiración, sino que sigue siendo su principal ayuda para tratar de triunfar en el golf mundial. ¿Cómo? Su hijo, Javier Ballesteros, es el mánager encargado de conducir su carrera. Palabras mayores. Y no solo eso, sino que es el único jugador del circuito mundial que porta la marca deportiva de Seve, con ese famoso logo que llevó Europa en el milagro de Medinah.
Con Seve en el pecho, en la cabeza y también protegiéndole las espaldas, Ayora es uno de los golfistas que más esperanzas levantan en el panorama internacional. Es un jugador excepcional, capaz de codearse con los más grandes y que sueña con, en poco tiempo, ser otra referencia más del deporte español. Lo hace de la mano del hijo de una de las grandes leyendas del deporte mundial. El golf está de moda y todo fue gracias a Seve. Ahora, su sucesor quiere seguir con su legado.
En las últimas décadas, el golf se ha convertido en un deporte con un absoluto crecimiento exponencial en España, pero hubo un tiempo muy lejano en el que los jugadores nacionales brillaban por su ausencia. Hubo un pionero que, de manera rudimentaria y aprendiendo casi de forma autodidacta, se convirtió en una leyenda de nuestro país gracias a los mayores éxitos internacionales que nadie podría imaginar. Severiano Ballesteros cambió el golf para siempre.