Una de las causas de la crisis de vivienda que vive España es la cantidad de casas vacías que existen. En España hay más de 3,5 millones de viviendas vacías (aunque poco más de un 10% están en las ciudades de más de 250.000 habitantes). Pero, además de las viviendas vacías, España también es un país de habitaciones vacías. Así lo pone de relieve el último informe sobre la vivienda de Eurostat (Housing in Europe), recién publicado.

España es uno de los países europeos donde hay más viviendas infrautilizadas (aquí define Eurostat cómo mide la infrautilización), entendidas como viviendas en las que sobran habitaciones, porque hay más dormitorios que personas viviendo. Esto deriva en un reparto del suelo construido muy ineficiente que agrava la crisis de precios por el desequilibrio entre la oferta y la demanda.

En concreto, el 55% de la población española vive en viviendas infrautilizadas. Este dato contrasta con que un 9% de la población ya vive en situación de sobreocupación o hacinamiento. Se trata de uno de los países con más porcentaje de infrautilización de todo el continente.

Ninguno de los grandes países europeos se acerca a España en viviendas infrautilizadas. En Francia, el porcentaje es del 40% (15 puntos menos que en España); en Alemania, del 33%, y en Italia, de apenas el 17%. La media del conjunto de la Unión Europea es del 33%, esto es, 22 puntos menos que en España.

Eurostat explica que una de las principales causas de la infrautilización de viviendas es la emancipación de los hijos. España es un país de propietarios y, además, con escasa movilidad. Esto hace que las familias no se adapten a sus nuevas características cuando los hijos se van del hogar, lo que deja así una parte de la casa sin utilizar.

El resultado es una asignación del parque de viviendas muy ineficiente que contribuye a agravar la crisis de precios que sufre España. Además de los usos y costumbres de los españoles, la fiscalidad no ayuda a resolver este problema, ya que los impuestos sobre la compraventa son muy elevados.

El Banco de España y numerosos expertos han propuesto en el pasado bajar los impuestos que gravan las operaciones inmobiliarias (principalmente el ITP y AJD) y compensarlo con un incremento del IBI. Esto es, que la carga fiscal no penalice a quienes están en el mercado para buscar una vivienda que se adapte mejor a sus necesidades, sino a quienes residen en una vivienda de un tamaño que no necesitan y que pagarían una penalización fiscal.

Tampoco ayudan las limitaciones legales y burocráticas para que un propietario pueda segregar su vivienda si hay una parte que no utiliza para constituir una nueva propiedad que pueda vender o alquilar.

Edad y clase social

Mientras los jóvenes en España tienen un grave problema de acceso a la vivienda y muchos se ven obligados a alquilar habitaciones, a la mayor parte de los jubilados les sobran dormitorios en casa. Según los datos de Eurostat, el 77% de los mayores de 65 años tiene su residencia en viviendas infrautilizadas, lo que contrasta con el 47% del conjunto de la Unión Europea.

Las diferencias sociales también son relevantes. El 59% de la población española que tiene ingresos superiores al 60% de la media nacional vive en viviendas infrautilizadas. Este porcentaje cae hasta el 42% en el caso de quienes no llegan a ese 60% de los ingresos medios.

A pesar de esta brecha, España sigue siendo un país de viviendas infrautilizadas entre las clases populares. En el conjunto de la UE, el porcentaje de viviendas infrautilizadas entre las clases populares es del 21%, esto es, menos de la mitad que en España. Este dato se explica porque España es un país de propietarios. Una persona con bajos ingresos puede vivir de forma holgada si tiene una casa ya pagada y no necesita desinvertir para irse a otra más pequeña.

España tiene una larga tradición de viviendas infraocupadas, lo que podría ser herencia de la rápida transición demográfica que vivió el país desde finales de los años setenta. España pasó de ser un país con una alta natalidad que demandaba casas grandes para sus familias a un país con pocos hijos y muchos mayores con una vivienda en propiedad que se han quedado solos en su piso. Un cambio demográfico brusco que se ha producido en menos de medio siglo. Desde el sector público se ha hecho poco, o nada, por corregir esta ineficiencia en la ocupación del espacio construido.

En los años de la burbuja inmobiliaria, España llegó a tener cifras de infrautilización más altas que las actuales. El pico se alcanzó en el año 2009, antes de que la crisis golpeara con dureza a España, con un porcentaje de infrautilización del 62%.

En la actualidad no se alcanzan estas cifras, aunque no están muy lejos, un 10% por debajo. Sin embargo, hay un grupo social al que le sobran más dormitorios que en pleno pico de la burbuja: los jubilados con ingresos superiores al 60% de la renta media. No es extraño: ya que es el grupo social que acumula más patrimonio en España, es normal que vivan en casas grandes.

Una de las causas de la crisis de vivienda que vive España es la cantidad de casas vacías que existen. En España hay más de 3,5 millones de viviendas vacías (aunque poco más de un 10% están en las ciudades de más de 250.000 habitantes). Pero, además de las viviendas vacías, España también es un país de habitaciones vacías. Así lo pone de relieve el último informe sobre la vivienda de Eurostat (Housing in Europe), recién publicado.