Este 29 de noviembre se celebra en el hotel Shangri-La de París uno de los eventos más exclusivos del mundo. Se llama Le Bal des Débutantes, que en español se traduce como ‘El baile de debutantes’, y reúne a algunas de las familias … más poderosas del mundo año tras año. En esta cita acudirán dos ahijadas del Rey Juan Carlos, la hija del Elon Musk chino, la heredera de Mambrú (sí, el que se fue a la guerra) o la tataranieta del fundador de Pakistán, entre otras.
El baile de debutantes de París, que ya es toda una institución internacional, lleva más de tres décadas celebrándose gracias a la constancia de Ophélie Renouard, a quien ‘The Telegraph’ apodó hace años como ‘el hada madrina’. Si te toca con su varita mágica te conviertes en una princesa. Es esta mujer, nacida en Saigón, de padre francés y madre estadounidense, criada en Camboya hasta los 10 años, cuando se trasladó a la capital francesa, la responsable de organizar la cita y escoger a sus protagonistas.
Las escoge para, según ella, presentarlas ante los medios de comunicación y a la alta costura porque «en la era de Facebook nadie necesita una presentación en sociedad». Y, por supuesto, no tienen que presentarse ante la reina, que es la tradición británica de la que surge esta fiesta tan exclusiva y lujosa y que se recuperó en los años 90 empacada como un desfile de alta costura, lujo y futuras protagonistas de la crónica social.
Ophélie es el filtro por el que pasan cada una de estas jóvenes, 19 en esta edición, de entre 17 y 22 años, para poder participar en este acontecimiento que, en los últimos años, ha conseguido viralizarse en Tik Tok. Y, según ella, el criterio para escoger a las chicas nada tiene que ver su alta alcurnia, a pesar de que todos los años haya aristócratas de renombre e hijas de grandes artistas o deportistas famosos. Considera que lo más importante son sus triunfos personales: sus pasiones, sus emprendimientos, sus estudios en las mejores o sus proyectos benéficos, que ya tienen a pesar de su corta edad.
Por ejemplo, en 2013 Lauren Marbe, una joven británica anónima que tenía entonces 17 años, era hija de un taxista y una profesora, formó parte de la cita junto a personalidades como Lady Amelia Windsor o Kyra L. Kennedy. ¿El motivo? Tiene un coeficiente intelectual superior a Bill Gates o Einstein, y a Ophélie le gustó cuando la conoció.
En esta edición hay aristócratas como Almudena Dailly de Orleans y Eulalia de Orleans Borbón, ambas con una conexión familiar con España. Son ahijadas del Rey Juan Carlos, puesto que la primera es nieta de Beatriz de Orleans y la segunda es hija de un primo lejano del emérito. Otras como Araminta Spencer-Churchill, descendiente del duque de Marlborough, para quien se creó la canción popular de ‘Mambrú se fue a la guerra‘. También estará Carolina Lansing, hija de hija de Patricia Cristina Herrera y, por tanto, nieta de Carolina Herrera. Alice Chang es hija del fundador de la marca de coches eléctricos BYD, y Brownyn Golden Vance, hija de los actores Angela Bassett y Courtney B. Vance que, como Isabel Von Perfall, hija de un barón bávaro, quiere dedicarse a la música. Y estas son solo algunas de ellas, porque en total este año son 19.
No hay que pagar por acudir
A diferencia de otros bailes en los que hay que pagar entrada, en este caso los nobles y ricos internacionales no tienen que rebajarse a eso tan mundano de comprar el acceso. Por internet circula la cifra de que los asistentes tienen que abonar 100.000 euros, pero nada más lejos de la realidad. Tal y como indicaba hace años ‘Le Point’, lo cierto es que los patrocinadores de la cita, cuidadosamente escogidos, procuran que transcurra sin la necesidad de un ‘ticket’, favoreciendo a que siga siendo exclusivo y bajo invitación.
Como si fueran auténticas Cenicientas, a media noche les toca devolver las piezas y los vestidos. Y aunque en alguna ocasión las chicas han seguido disfrutando de la noche parisina, puesto que Le Bal ha supuesto el nacimiento de amistades duraderas, ya es con sus propios estilismos.
Pero la exclusividad y lujo que rodea a la cita no impide que el objetivo del evento se aleje de sus intenciones benéficas, que todos los años se reivindican para alejarse de la pomposidad banal que podría transmitir el baile si no fuera por su enfoque filantrópico. Si bien otros años ha favorecido a la World Central Kitchen de José Andrés, este año son el Hospital Infantil Maria Fareri de Nueva York y la Asociación para la investigación de cardiología desde fetos a adultos (ARCFA) del Hospital Necker-Enfants Malades de París, instituciones que se han repetido en varias ocasiones.
«Si las chicas jóvenes vienen a le Bal es justo porque no se parece a nada de lo que ellas conocen»
Ophélie Renouard
Organizadora del baile de debutantes
No se conoce la cantidad con la que cada una de las familias participa económicamente, pero sí que los detalles que lucen las chicas son prestados. Concretamente, las tiaras y los impresionantes collares que llevan pertenecen a la joyería V Muse, y los vestidos pertenecen a las mejores firmas de moda del mundo. Aunque en casos como el de Carolina Lansing, nieta de Carolina Herrera, se ha hecho un diseño exclusivamente para ella… como es natural.
¿Y qué tiene una tradición tan antigua para que atraiga a jóvenes que se acercan ya peligrosamente a la generación alfa? «No podemos hacer nada más ‘in’ que una discoteca de Los Ángeles o Hong Kong, es imposible. Si las chicas jóvenes vienen a le Bal es justo porque no se parece a nada de lo que ellas conocen», comentaba hace años Ophélie en ‘Madame Figaro’.