Diez años después de pintar sus primeros ‘Faceless’ y recorrer el mundo —de Madrid a Miami, de Los Ángeles a Hong Kong, de Londres a Queensland pasando por París—, Coco Dávez, alter ego de Valeria Jiménez Palmeiro (Madrid, 1989), ha decidido que era el momento de volver a casa. La artista inaugura estos días su nuevo estudio en el barrio de Carabanchel —también conocido como Artbanchel, a tenor de la concentración de artistas por metro cuadrado— y presenta la que define como su exposición más personal, una celebración de una década dedicada a la adorable serie de retratos de celebridades que se han convertido en su principal seña de identidad.
Durante este tiempo, las obras de Coco Dávez han viajado por medio mundo, enlazando galerías y ferias internacionales. Ella misma reconoce que, en ocasiones, sus cuadros se han movido más que su propia autora. La idea de reunir una selección de ‘Faceless’ en Madrid tiene algo de deuda pendiente con su ciudad y con su propio proceso creativo.
La muestra, compuesta por 36 retratos, se inauguró este jueves 27 de noviembre de 2025 con un vernissage lleno de buenos amigos, algunos adscritos al rango celebridad. Por allí vimos a Leonor Watling, Gustavo Salmerón, Borja Luna, Lucía Carballal, Esther García Llovet, a la gente de Burr Studio, Alberto Ruffoni, Óscar Campillo, Marta Caparrós, Ignacio Lobera o Satín Greco, entre otros. A partir de ya, la exposición queda abierta al público a través de pases privados a los que se llega a través de este link.
10 años de ‘Faceless’ y amigos. (Cortesía)
Dávez nos contó que llegó a plantearse crear obra nueva para esta ocasión, pero acabó imponiéndose otra lógica: rescatar piezas dispersas por el mundo y traerlas físicamente de vuelta. Cada cuadro marca una etapa distinta y el conjunto funciona como una especie de diario visual de estos diez años.
10 años de ‘Faceless’ y amigos. (Cortesía)
En ese proceso ha habido incluso algún sobresalto. Durante el montaje descubrieron que faltaban dos obras. Una de ellas se ha localizado en Londres y llegará a Madrid a principios de diciembre. De la otra, de momento, no hay rastro. No saben si se perdió por el camino, si se desvió de destino o si quedó olvidada en algún almacén. La exposición, en cualquier caso, está viva: puede haber pequeños cambios a medida que se incorporen piezas o se vendan algunos trabajos y sus nuevos dueños decidan llevárselos antes del cierre.
10 años de ‘Faceless’ y amigos. (Cortesía)
El otro gran protagonista de esta etapa es el propio estudio. Se trata de una nave industrial reformada por el estudio de arquitectura Burr, que ha convertido el espacio en un taller funcional y, al mismo tiempo, en un lugar preparado para recibir gente. La decisión de mudarse llegó cuando el antiguo casero de Dávez en Las Salesas le anunció que iba a vender el local. A partir de ahí comenzó una búsqueda de siete meses, hasta que encontró un anuncio de Carabanchel donde apenas se veía una pared y una luz entrando por una ventana. Le bastó para ir a verlo y decidirse.
10 años de ‘Faceless’ y amigos. (Cortesía)
La reforma ha durado un año y el resultado es un espacio pensado para trabajar, pero también para que pasen cosas. Coco Dávez quiere grabar allí su pódcast, ‘Participantes para un delirio’, con la posibilidad de hacer episodios con público. También planea recuperar sus talleres e impartirlos, por primera vez, en su propio lugar de trabajo. Habla de organizar desayunos con visitas guiadas, abrir los procesos de ‘Faceless’, enseñar bocetos, mostrar piezas que nunca se han expuesto y continuar con sus mentorías, tanto grupales como individuales.
Dicho todo esto, qué felices estamos de haberle comprado un Yves Saint Laurent a Coco Dávez hace nueve años. Nos encanta la palabra revalorización.
Diez años después de pintar sus primeros ‘Faceless’ y recorrer el mundo —de Madrid a Miami, de Los Ángeles a Hong Kong, de Londres a Queensland pasando por París—, Coco Dávez, alter ego de Valeria Jiménez Palmeiro (Madrid, 1989), ha decidido que era el momento de volver a casa. La artista inaugura estos días su nuevo estudio en el barrio de Carabanchel —también conocido como Artbanchel, a tenor de la concentración de artistas por metro cuadrado— y presenta la que define como su exposición más personal, una celebración de una década dedicada a la adorable serie de retratos de celebridades que se han convertido en su principal seña de identidad.