Paolo Tizón (Lima, 1995) compite en el festival MajorDocs con el documental Vino la noche. La película sigue la dura preparación de unos jóvenes para convertirse en soldados de élite de la Fuerza Aérea de Perú. Al director le interesaba entenderlos, “porque es una decisión radical”. Para su rodaje, consiguió permiso para acceder a las instalaciones militares, dormir en el cuartel y seguir el entrenamiento de estos chicos muy de cerca, hasta tal punto que Tizón aún mantiene amistad con ellos. Esta es su ópera prima que ha recibido premios en otros festivales.

¿Qué fue lo más difícil de hacer este documental?

Además de conseguir los permisos de las instituciones para poder entrar a un cuartel, creo que una de las cosas más difíciles fue ganarnos la confianza también de los personajes, a la vez que los mirábamos con respeto y con cariño. Es una profesión que está bastante estigmatizada y son instituciones bastante controversiales, que con Justicia tienen una relación tensa en Perú y en distintos países. Y queríamos, sin descuidar esa mirada crítica hacia la institución, acercarnos a las personas que eran parte de esto.

PALMA, MAJORDOCS, ENTREVISTA AL DIRECTOR DE CINE PAOLO TIZÓN, CUYA PELÍCULA COMPITE

Paolo Tizón, durante la entrevista, en el marco de MajorDocs. / B.RAMON

¿Cómo surgió la película?

La motivación viene un poco porque en Perú, en general en Latinoamérica, las instituciones armadas en la historia moderna han estado muy presentes, muchas veces con episodios terribles, periodos de violencia muy álgidos. Y hasta ahora son instituciones que han permeado mucho la cultura peruana. Por otro lado, mi padre es oficial en retiro de la Fuerza Aérea. Y cuando eres niño y tu padre tiene una profesión como esa, hay una especie de velo de misterio, porque en casa tratan de protegerte un poco de lo que ocurre. A veces ese velo de misterio provoca la pregunta de quién es él. Es alguien que en casa está muy presente, es muy afectuoso, pero tiene esta otra dimensión desconocida para mí, o conocida a medias, en el trabajo, que exige una dureza y hasta una violencia también por momentos.

¿Qué le ha dicho su padre del documental?

Él me ha dejado trabajar con mucha libertad. Él esperaba quizás otro documental, un poco hacia el lado más heroico y glorificador, y la peli no es eso. Pero aun así, creo que le gustó la película. Y está feliz por mí también.

¿Cómo logró esa intimidad con los soldados?

Yo creo que ahí el tiempo es un factor clave. No puedes filmar e irte a casa. Nosotros desarrollamos una relación con ellos y muchos de ellos son mis amigos hasta ahora. Logramos mudarnos al cuartel y dormíamos a dos metros de ellos. También la diferencia de edad no era mucha, eso ayudaba, porque ellos tenían 19, 22 años y yo tenía 25 cuando la filmé. Era un chico más, como tratando de hacer mi primera película y ellos también tratando de cumplir su sueño de ser comandos.

El director ha trabajado varios años en su primer documental.

El director ha trabajado varios años en su primer documental. / B.RAMON

¿Tuvo que interferir mucho o dar instrucciones a los chicos?

Sí, les dimos algunas instrucciones. Por ejemplo, cuando ellos a veces me contaban cosas a mí o a la cámara, les proponía que se lo contasen a su compañero. Y también fue un proceso de observar y pensar cuáles son los temas que se repiten. Hay una preocupación por la muerte muy frecuente, por el trabajo que han elegido. Y por otro lado, hay una preocupación por el tema amoroso, porque son muy jóvenes y están ahí pensando en chicas. Y la familia también.

Hay momentos de la película que son muy luminosos.

Sí, eso fue algo que me propuse también, en un ambiente tan violento como un cuartel, un entrenamiento de fuerzas especiales, tratar de rescatar algunos pequeños destellos de belleza, de cosas poéticas en medio de un ambiente muy hostil.

¿Qué fue lo que le impresionó más?

El nivel de violencia en el entrenamiento. Sabía que era duro, pero otra cosa es vivirlo con tu propio cuerpo. Y me acuerdo que había momentos donde yo ya era amigo de los chicos que estaban entrenando y reaccionaba también corporalmente. Recuerdo que me dieron náuseas en un momento, la primera vez que me enfrenté a eso. Y ahí yo pensé, ¿qué estamos haciendo?

¿Por qué se alistan estos jóvenes?

Hay motivos diversos, el tema del padre también es bastante importante: el padre no pudo ser militar y el hijo está viviendo el sueño del padre. Algunos tenían padres que venían de ser militares, entonces ellos también. Para algunos, y esta razón me parece poderosa, es una forma de subsistencia económica. Recuerdo que uno me decía que su opción era robar motos o enlistarse en la Fuerza Aérea.

El padre de Tizón es un militar retirado, pero el director asegura que le ha dejado total libertad para trabajar.

El padre de Tizón es un militar retirado, pero el director asegura que le ha dejado total libertad para trabajar. / B.RAMON

¿Por qué le interesa el universo masculino?

No sé, hay una intimidad que se construye en los grupos de solo hombres, o en Perú al menos. Se cuentan, se tratan unos a otros de una forma que no ocurre cuando está la mirada femenina que en algunos hombres tiene un peso. Entonces no hay eso, y tiene cosas muy lindas, como permitirse una vulnerabilidad, pero también puede tener complicidades, apañamientos o lealtades que encubren cosas más oscuras.

Recuerda a la amistad que hay entre niños…

Sí, sí, eso es una estrategia también para sobrevivir a ese ambiente tan duro, agarrar a tu amigo, no lo vas a soltar y van a estar ahí juntos. Y se necesitan esos lazos de camaradería para sobrevivir a la institución y luego para operar en combate también. Y sí, hay algo de lo juvenil, infantil por momentos, porque son chicos muy jóvenes, están con las emociones aún en formación, descubriéndose.

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