Era el testimonio que faltaba. Dulce, la que fuese niñera de Isa Pantoja, se ha sentado en el programa ‘De viernes’ para desgranar las últimas entrevistas tanto de Kiko Rivera como de la propia Isa. “Ya era hora de que le pudiera perdón”, asegura sobre el hijo mayor de Isabel Pantoja. La realidad es que es un perdón del que desconfía.
Dulce fue una pieza clave en Cantora cuando Isa era pequeña. Ha presenciado todos los duros episodios que la joven vivió con su madre y su hermano. Es ahora cuando ha querido dar un paso al frente y narrar, en primera persona, lo que ocurrió. Las declaraciones de Kiko Rivera la han animado a romper, de nuevo, su silencio.
La entrevista de Dulce
- Sobre la entrevista de Kiko Rivera
«Cuando tú te has preocupado de la abuela, si le decías ¡ay que tienes mucha cara!, que eso lo he visto yo. Ese no es el único episodio que ha habido, han sido muchos. No me creo su perdón. No la ha defendido nunca, tú vas de que eres como un padre para ella, pero como lo vas a hacer si nunca la has defendido, nunca la has protegido ni hecho nada por ella.
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- Sobre los desprecios a Isa
Se tuvo que acostumbrar a normalizar todo lo que ocurría. Es que su familia son supermachistas, al cien por cien. Ahora dice que ha visto muchas cosas, pero tú no has plantado cara. Ella sabía que no la quería su familia. A la familia era incapaz de hacerle ni decirle nada la niña si estaba la madre, pero cuando no estaba, se escondían y pasaban de ella. La hacían a llorar, no se levantaba ni Anabel porque ella se dejaba llevar por los demás. A dos bandas. Como siempre.
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- La actitud de Isabel Pantoja como madre
Yo me iba de vacaciones con mi familia, y me llamaba Isabel y me decía que dónde estás que estoy harta de la niña ya. Me la tendría que haber llevado yo conmigo. El día de la confirmación de la niña tuve que obligarle a que fuera porque ella decía que estaba enfadada y no le apetecía ir a la confirmación de su hija. Ha estado a en toda las casas de Kiko y en los bautizos de sus nietas, pero de Isa nada. Ni del primer hijo, que se tuvo que esperar cuatro años para bautizarlo y tampoco fue.
- Sobre el embrazado de Isa
A mí lo que me llegó es que su hermano quería que abortara. Al padre quería quitarlo del medio, encerrarle a la hija también con su hijo. Mi niña estaba avanzada. Su ginecóloga estaba en Málaga. Entonces hubo un momento que ya no fuimos para Fuengirola, pero claro, nadie sabía que estaba embarazada. Las amistades que ella tenía en Fuengirola, como si no estuviera aquí, encerrada en el ático de Fuengirola otra vez. Mi niña solita.
Le digo, no te puedes ir porque la ginecóloga ha dicho que ya está la cosita. Menos mal que me hizo caso. Porque empezó a tener unos dolores. Y eran contracciones. Y nos fuimos sin nada. Porque lo teníamos todo preparado, pero mamá no lo llevaba. Y se puso de parto. Yo ya fui corriendo a la casa a buscar todas las cosas para el hospital. Y ya ahí es cuando yo llamé a Alberto. Que estaría bueno que no pudiera tampoco estar en el parto de su hijo.
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Él decía se va a enterar mi hermana cuando yo sea como Julio Iglesias. Sí, es que se le subió la fama. Él siempre pidiendo dinero, pidiendo todo lo que se le ofreció, no lo quiso. A día de hoy está pidiendo más dinero para su hermana. Ningún empresario, a día de hoy, con todo lo que ha tenido, no ha querido negociar con él. Ahora va de acompañante y no ha tenido un euro en la vida, ni una peseta, porque a mí ni ha pedido hasta para llamar a una cabina.
No le dejaron ver a su madre. Cuando mueren no avisaron al padre de Anabel, que estaba ya malo en silla de ruedas, y lo llevaron al tanatorio y no permitieron que viera a su madre. Y Anabel ha consentido todo eso. No lo visitaron ni al hospital cuando estuvo ingresado porque le cortaron la pierna. Por lo visto, el día que muere, Anabel llama a su tía para avisarla de que ya está para irse. Y llega mandando, diciéndole a la pobre mujer, a Junco, que se había muerto por su culpa. Cuando ella ha estado siempre cuidándolo. Muy fuerte.