«No hay ruina ni nada que se le parezca. Lo que hay es una familia absolutamente rota», confiesa abatido de dolor el arquitecto Joaquín Torres, en conversación telefónica con ABC. Hace unos días falleció su padre, Juan Torres Piñón, a los … 89 años, delicado de salud desde hacía mucho tiempo, reconoce el arquitecto que su progenitor tenía una fortaleza mental espectacular que le ha permitido sobrellevar todos los tratamientos crónicos durante años.
Atrás queda una vida empresarial exitosa, la de un prestigioso ingeniero de caminos que conoció a Florentino Pérez (once años más joven), con el que cofundó la constructora ACS. Profesor emérito del IESE, en su época gloriosa, cuando era considerado uno de los centros de referencia europeos a nivel empresarial, apasionado del arte, fue patrono del museo Reina Sofía y miembro de Honor del Guggenheim de Bilbao, entre otros.
En los últimos tiempos vivió refugiado en su fabulosa mansión de 3.000 metros cuadrados en la lujosa urbanización Las Encinas, a las afueras de Madrid, que le diseñó su hijo Joaquín. «Era el reflejo de lo que era mi padre, una continua necesidad de demostrar poder, aunque no viese a nadie. No le faltó de nada, nos hemos turnado los hermanos para vivir con él. Yo le prometí a mi madre que cuidaría de él hasta el final y así he hecho. Mamá fue amorosa con todo el mundo, pero papá por su carácter y su ambición generó terribles antipatías. Era muy complicado, muy difícil».
El pasado lunes, familiares y amigos se dieron cita en el Tanatorio de Pozuelo de Alarcón, Madrid, para dar su último adiós al empresario. Entre ellos el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Si bien antaño, ambas familias eran una, desde que Torres vendió su paquete accionarial ya no volvió a tener contacto con su socio.
«En los últimos días apenas reconocía a la familia, pero sin embargo sí habló de Florentino, fíjate que después de veinticinco años sin hablarse, siempre tuvo una dependencia, aunque fuese mejor en muchas cosas. Me atrevo a decir que fue la persona más importante de su vida, con toda certeza. La verdad es que las otras grandes constructoras han pasado por varias generaciones, pero ACS se creó en una generación y eso tiene mucho mérito. Ambos eran listos, ambiciosos, les unían muchas cosas…», confiesa Torres. Quiere agradecer todas las muestras de condolencias recibidas, sobre todo los cariñosos mensajes de amigos como Miquel Roca, la familia Oriol, los March… Y adelanta que en unos días la familia organizará un funeral para que amigos y familiares puedan despedirse de él como le hubiese gustado.

Florentino Pérez a su llegada al funeral
gtres
Desde que, en diciembre de 2023, el arquitecto sufriese un aparatoso accidente de tráfico, su vida se ha convertido en una película de terror de la que está intentando salir, aunque reconoce le faltan fuerzas. Ha tenido que soportar diez operaciones, la muerte de su madre Joaquina, el repentino fallecimiento de su cuñado y la dura enfermedad de su cuñada, a lo que se une la separación de su marido, Raúl Prieto. «Cuando ya no puede pasar nada más, viene algo peor. Estoy agotado, pero aun así me siento afortunado. He tenido siempre una vida muy fácil, pero me han venido muchas cosas juntas. Necesito priorizarme, quiero rodearme de amor no de odio y ahora tengo rabia, tengo que limpiarme el alma. Me hubiese gustado que mi marido se quedase conmigo, aunque no hubiésemos podido salvar el matrimonio», lamenta.
Sobre la herencia familiar, Juan Torres ya explicó en su momento a este periódico el error que había cometido al otorgar el poder de administrador único de todas sus sociedades a su hermano Julio. Más de 40 empresas, con un valor patrimonial de más de 400 millones de euros. «No quiero hablar ni ver a Julio, es un fraude y confío en la justicia, aunque sea lenta», aseguró tras judicializar el asunto.
Sin embargo, tras todo lo acontecido en los últimos meses hay un giro en los acontecimientos y la familia prefiere no seguir en pie de guerra y acabar con esta pesadilla. «Más allá de lo que robó mi hermano Julio, no quiero estar litigando años, ni quiero que mi hermano vaya a la cárcel ni que se vaya de España. Necesito cerrar ese capítulo, la muerte de mi madre arrebató mi vida y he tenido que ocuparme de algo que nunca me interesó que es el patrimonio familiar. La batalla con mi hermano Julio nos ha trastocado la vida no solo a mi madre sino a todos», asegura el arquitecto, que espera lleguen a un acuerdo extrajudicial.