Italia es la campeona de la Copa Davis del pueblo. Flavio Cobolli acabó este domingo con el sueño de cuatro valientes que se quedaron a última hora sin el número uno, Carlos Alcaraz. El líder local, en sustitución de Jannik Sinner y Lorenzo Musetti, superó la resistencia de Jaume Munar, por 1-6, 7-6(5) y 7-5, en 2 horas y 56 minutos, La selección transalpina se convierte en la primera desde Estados Unidos, en el periodo entre 1968 y 1972, que gana tres veces consecutivas la máxima competición por países. La séptima Ensaladera de plata de España deberá esperar.
Munar puede irse de Bolonia con la cabeza bien alta porque ha confirmado que ha dado el salto entre la clase media y los mejores tenistas del planeta. A los seis días de su boda, se concentró con la selección y lo dejó todo en la pista en sus tres apariciones. Tiene bien merecida su luna de miel en Maldivas.
Cobolli salió nervioso por la responsabilidad de dar el título a su país. Perdió los seis primeros puntos ante Jaume. El mallorquín logró en el segundo juego lo que no hizo Pablo Carreño en todo el partido frente a Matteo Berrettini.

Cobolli mira fijamente la pelota.
Le rompió el saque al italiano, que estaba temblando por momentos. Flavio pasó inadvertido los cinco primeros juegos. Era un monólogo. A los 31 minutos estrenó su casillero para evitar el rosco.
Atención a un espectador
Pasó tres veces en Turín, con dos aficionados fallecidos, y volvió a suceder es te domingo en la grada del SuperTennis Arena de Bolonia. Un seguidor se desplomó cuando Cobolli tenía una pelota para recuperar el ‘break’ en el segundo set e igualar a un juego.
Los 10 minutos de parón parecían cambiar la dinámica porque el italiano se llevó el servicio de su adversario. Del posible 2-0 para Jaume se pasó al 2-1 para Flavio.
El ruido despertó a Cobolli ante un inmenso Munar. El balear jugaba al nivel de un ‘top10’ mundial. La suerte de la segunda manga se marchó a la muerte súbita.
Resurrección local
El italiano intentaba aislarse del momento cerrando los ojos en la silla de cambios. Lo más cerca que había estado Flavio de inquietar al español fue con el 6-5 y cuatro pelotas para firmar las tablas en el marcador. Saquetazo, derecha y volea fue la fórmula. Parecía Pete Sampras. Dos servicios directos y al ‘tie break’.
El transalpino necesitó de siete bolas para forzar el tercer set. Los dos protagonistas se fueron a los vestuarios para recargar las baterías. Las fuerzas flaqueaban. El que perdiera el saque perdía el partido. Y se aplicaron en mantenerlo. Italia tiene un nuevo héroe: Flavio Cobolli.