Fijas ya en el calendario de máximo nivel, y en la mayoría de las ocasiones hasta por partida doble, las ventanas FIBA generan controversia por las aristas de diversa índole que presentan. Algunas positivas, como el paréntesis que pueden tomarse aquellos que no están citados por sus respectivas selecciones. Y otras, negativas, como el desgaste extra –y riesgo de lesiones– que implican para algunos jugadores.

Más recientemente agentes, jugadores, selecciones y, por extensión, clubes, han sabido sacar rédito a esta obligación que ha aparecido en el calendario: el obtener pasaporte con el que dejar de ocupar plaza de extracomunitario… con todo lo que ello conlleva en algunas competiciones, caso de la Liga Endesa.

Azerbayiano de Texas

Una ventana dentro de la propia ventana de la que ahora se beneficia el CB Canarias en la figura de Wes Van Beck. El escolta texano jugó el jueves, dentro del clasificatorio para el Eurobasket de 2029, su primer encuentro con la selección de Azerbaiyán, un choque saldado con derrota frente a Macedonia del Norte por un claro 87-49.

Van Beck estuvo en cancha más de 32 minutos, anotando 10 puntos y capturando cuatro rebotes. Ese bautizo, independientemente de si mañana domingo, ante Luxemburgo, vuelve a jugar o no, le concederá a Wes el pasaporte del país caucásico. O lo que es lo mismo, podrá actuar en ACB, desde ya mismo, bajo la etiqueta de jugador europeo.

Sin beneficio a corto plazo

Paradójicamente, esta liberación de ficha no supone un beneficio mayor para el cuadro lagunero… al menos a corto plazo. Y es que el Canarias no tiene ningún otro extracomunitario en su actual plantilla. De hecho, el tinerfeño es el único de esta ACB que a partir de la siguiente jornada no ocupará ninguna de las plazas permitidas por la normativa.

Eso sí, el margen de maniobra para posibles movimientos esta temporada o la próxima –Van Beck tiene contrato hasta la 26/27– crece notablemente. Incluso, ante una posible revalorización del jugador y salida opcional a otro equipo, la posición de fuerza de la entidad isleña para negociar también aumentaría.

El Valencia sale ganando

De ese Macedonia del Norte-Azerbaiyán sí sale ganando, ipso facto, el Valencia Basket. El conjunto taronja también obtiene premio de esta ventana en la figura de Omari Moore, que debutó con la selección balcánica. Ahora, Pedro Martínez no se verá obligado a descartar, entre el propio Moore, Kameron Taylor y Braxton Key, a uno de sus estadounidenses.

Esta es la primera vez en la que el CB Canarias se beneficia, en medio de una temporada, de este resquicio legal, si bien en campañas anteriores, sí lo hizo de maneras parecidas… o diferidas. El primero de los casos lo protagonizó Devin White, que tras jugar la 14/15 como extracomunitario en el Manresa, llegó a la Isla con pasaporte europeo tras tramitar su nacionalidad gracias a su matrimonio previo con una española.

El georgiano McFadden

También aterrizó con regalo en el Santiago Martín Thadd McFadden en la 18/19. Después de jugar en Grecia el curso anterior el de Flint debutó con Georgia el 28 de junio de 2018, apenas unos días antes de anunciarse su fichaje por el club aurinegro. Lejos de usar a la selección de Gio Shermadini como mero trampolín, el escolta ha sido casi fijo en el combinado caucásico, hasta el punto de que mañana estará presente en el Santiago Martín. El pasaporte de McFadden permitió a Vidorreta contar con Colton Iverson y un Tim Abromaitis que en ese momento todavía ocupaba plaza de extra.

McFadden, en primer término a la derecha, a su llegada este viernes a Tenerife.

McFadden, en primer término a la derecha, a su llegada este viernes a Tenerife. / El Día

Un caso similar fue el de Jonah Radebaugh. Fichado antes de que el Canarias ganara la BCL de la 21/22, iba a incorporarse al plantel aurinegro con un plus: la nacionalidad montenegrina, toda vez que debutó con la selección de ese país a principios de julio. Sin embargo, el Valencia pagó su cláusula de salida y Radebaugh no llegó ni a pisar la Isla.

Ahora, con el episodio de Van Beck, el CB Canarias se apunta a una moda de la que ya han sacado tajada no pocos conjuntos… y habitualmente de la zona alta de la ACB, caso de Valencia, Unicaja y Baskonia.

Tres clubes habituales

Al margen del fichaje de Omari Moore, el conjunto taronja saca rédito de Nate Reuvers y Darius Thompson, con el pasaporte húngaro e italiano respectivamente desde este verano; así como el de Matt Costello, costamarfileño desde 2021 cuando fichó por el Baskonia. Ocurre igual con Ethan Happ e incluso con Nate Sestina, ambos descartados iniciado el curso, y macedonios de nuevo cuño.

El siguiente en la lista se rumorea que será Kameron Taylor, que en la siguiente ventana jugaría… para Benín. En la escuadra valenciana también ha estado recientemente, sin ocupar plaza de extra, Chris Jones (Armenia). Brandon Davies ya llegó a La Fonteta como ugandés.

La otra entidad que más jugo le está sacando a esta flexibilidad de los pasaportes es el Unicaja. En sus actuales filas aparecen David Kravish como búlgaro; Kendrick Perry, fijo desde hace unos años con Montenegro; así como Xavier Castañeda, que disputa esta ventana con Bosnia.

Este particular triángulo lo completa el Baskonia, si bien en el cuadro alavés no hay en la actualidad ningún pasaporte de nuevo cuño. Recientemente sí pasaron por sus filas el azerbayiano Donta Hall, el georgiano Kamar Baldwin, el macedonio Jordan Theodore, el búlgaro Cody Miller-McIntyre, el senegalés Pierria Henry, y el armenio Steven Enoch.

Los otros que ganan

En la actual Liga Endesa 25/26 también hay otros clubes que sacan rédito de esas presencias –esporádicas o no– de jugadores con selecciones de países con los que, de manera previa, no tenían vínculo alguno, pero que les acaban reportando pasaportes casi impensables en escenarios más restrictivos. Así, Derek Needham juega como montenegrino en el Girona, el exaurinegro Mike Tobey como esloveno en el Granca, Kyle Kuric como eslovaco en el Andorra, donde también está el guineano Shannon Evans. Además, en el Burgos, Luke Fisher está inscrito como armenio.

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