Charlène de Mónaco ha vuelto a demostrar su fuerte compromiso con la asfixia por inmersión, un problema que causa cerca de 300.000 muertes al año. Para ayudar a combatir este problema, la Fundación Princesa Charlène de Mónaco asistió, este viernes, a una jornada de sensibilización en el Grimaldi Forum con 316 alumnos del primer curso. También estuvo acompañada por las principales instituciones del Principado. Allí, la esposa de Alberto II guió a los niños por talleres pensados para enseñarles e identificar los peligros del agua, conocer el material de rescate y aprender los gestos básicos que pueden salvar vidas.

Para la ocasión, Charlène apostó por un look invernal sofisticado con el que ha logrado aunar la elegancia clásica con el gesto contemporáneo. La esposa de Alberto II portó un vestido-capa de lana y cachemira ‘Astoria’ de Max Mara. La pieza, de Max Mara y cuyo coste asciende a 960 euros, es de color rojo burdeos y destaca por su silueta envolvente y por ese efecto de manda capa tan característico de la firma. Además, la prenda se ciñe a la cintura con un cinturón largo de cuero del mismo tono que define la figura y aporta estructura sin restar naturalidad. También es de la casa de moda italiana y cuesta cerca de 400 euros.

Charlène de Mónaco durante la jornada. (Gtres)

Debajo del vestido-capa, Charlène de Mónaco llevó una camisa blanca de cuello rígido que aportaba contraste y un punto de luminosidad al conjunto. Lo combinó con unos pantalones oscuros de corte recto, elección que estiliza la figura y suma un aire pulido, y recuperó uno de sus clásicos: los salones BB 70 de Manolo Blahnik, confeccionados en piel negra y valorados en torno a 745 euros. Se trata de un modelo icónico que aporta altura, presencia y esa elegancia atemporal que tanto identifica su estilo. Así, consiguió un look equilibrado y coherente pensado para un acto formal y en sintonía con su imagen actual.

Charlène de Mónaco. (Gtres)

En lo que concierne al beauty, Charlène de Mónaco también se mantuvo fiel a su línea más depurada y regia. La royal llevó un moño bajo, pulido con raya discreta con el que consiguió despejar el rostro. Una elección estratégica y perfecta para un acto con niños y con cierto componente institucional. Además, el maquillaje se mantuvo suave y luminoso: piel fresca y sombras rosadas que aportaban calidez a la mirada sin perder definición. Los labios en tono natural probaron que la esposa de Alberto siguió el mismo espíritu del look: sobrio, elegante y pensado para transmitir cercanía.

Más allá del protocolo, Charlène dejó ver una faceta cercana y cálida al compartir tiempo con los escolares, escucharlos y acompañarlos en cada actividad. En las instantáneas, se puede ver como la royal habló con ellos a su altura y celebró sus progresos. Un gesto que evidencia la dimensión personal que tiene para ella esta causa. En cada edición, la lucha contra la asfixia por inmersión se convierte en un compromiso íntimo, arraigado en su historia y en su papel como madre, que la impulsa a seguir trabajando para que los más pequeños crezcan seguros dentro y fuera del agua.

Charlène de Mónaco ha vuelto a demostrar su fuerte compromiso con la asfixia por inmersión, un problema que causa cerca de 300.000 muertes al año. Para ayudar a combatir este problema, la Fundación Princesa Charlène de Mónaco asistió, este viernes, a una jornada de sensibilización en el Grimaldi Forum con 316 alumnos del primer curso. También estuvo acompañada por las principales instituciones del Principado. Allí, la esposa de Alberto II guió a los niños por talleres pensados para enseñarles e identificar los peligros del agua, conocer el material de rescate y aprender los gestos básicos que pueden salvar vidas.