Una imagen de Alba y Antonio Flores mostrada en el documental
El informe demuestra que el cantante de «No dudaría» no se suicidó, sino que sufrió una parada cardiorrespiratoria por una intoxicación por drogas: «El problema fue que descubrió que había cosas que calmaban su ansiedad permanente»
29 nov 2025 . Actualizado a las 18:35 h.
Alba Flores ha ajustado cuentas con el recuerdo de su padre, Antonio Flores, fallecido hace 30 años, en el documental Flores para Antonio, dirigido por Elena Molina e Isaki Lacuesta y disponible en Movistar Plus. En el largometraje, es la actriz la encargada de narrar lo sucedido con su padre y ha revelado, por primera vez, el resultado detallado de la autopsia del cantautor, poniendo de este modo fin a años de especulaciones.
«Leo tu autopsia, papá. Tus 33 años. Tu pelo oscuro. Tus ojos oscuros. Tu mano izquierda, la de los acordes, con una férula de escayola. Escarcha en tus pulmones. Y petequias en tu corazón», empieza recitando con emoción la intérprete de 39 años, antes de pasar a desvelar pormenorizadamente el resultado del informe: «La presencia de opiáceos, cocaína, analgésicos, ansiolíticos y alcohol», relata, antes de concluir con un poético: «Y la presencia de tu dolor».
El ritual de Alba Flores en el que pidió permiso para vivir más que su padre Antonio
C. A.
La hija del cantante que emocionó a toda España con No dudaría explica en el documental que, tras la muerte de Lola Flores, el artista estuvo quince días sin dormir. «15 días de vigilia y duelo. Poca hambre, poco sueño. Y esa noche, también un ginseng, un baño en la piscina y un «mañana estaré mejor»», relata con pequeñas pinceladas Alba Flores sobre esos días fatídicos que acabaron de la peor manera. «Parada cardiorrespiratoria. Intoxicación por drogas. Muerte accidental. Te encontraron en la cama, descansando, como si estuvieras dormido», explica sobre ese funesto momento que supuso una losa para la familia que dejaba atrás.
La que era su esposa desde 1986, Ana Villa, madre de Alba, confirma que lo de Antonio Flores no fue un suicidio, como se rumoreó durante años, sino el resultado de una espiral autodestructiva que acabó con su vida. El problema, indica, surgió cuando descubrió que había cosas que «calmaban su ansiedad permanente». Fueron las que terminaron por matarle de manera accidentalmente fatal, al provocarle una parada cardiorrespiratoria de la que no se recuperó.
«Lo que más me ha afectado de que la historia mi familia sea pública es el estigma de las drogas», apunta Alba en el documental, que asegura que, cada vez que alguien la quería atacar, usaban siempre este tema. «Creo que hace falta mucha comprensión en eso porque somos una generación que compartimos una historia. Nuestros padres fueron de aquella época y vivieron esas cosas», reflexiona.
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